CAMINANDO AL PARAISO

Doctrina católica

Jesús caminando con niña de la mano por un camino luminoso y florido al paraíso.

¡Buscando el paraíso!

Todo era maravilloso al principio, antes que nuestros primeros padres entraran en desobediencia (seducidos y engañados por la antigua serpiente – diablo) no había enfermedad ni muerte, vivían en el edén terrenal y hasta las fieras se les sometían. Dios lo había hecho todo perfecto y por amor…

Parece que arrojados de allí, desterrados, quedamos como heridos, herida que es como si fuera una llaga en el corazón del amor perdido, de la separación de Dios, experimentamos una sed profunda y una nostalgia de ese paraíso, aun sin saberlo… hasta nuestros días. Con ese exilio empezamos a padecer en el mundo, nosotros , hijos de Adán conocimos la enfermedad y la muerte…

Buscamos calmar la sed en un agua que no sacia…

En el libro del Génesis, en las Sagradas Escrituras, se narra el principio de todo. Génesis, significa comienzo.

Lectura recomendada: Génesis, capítulos del 1 al 5.

Hablemos de San Juan de la cruz:

Para San Juan de la cruz, Nuestro Señor, es el Amado, es el amor que sacia el alma y sin el cual esta no descansa… este poeta Santo se inspiró mucho en el Libro del Cantar de los Cantares de la Sagrada Escritura.

Silencio de amor. Canción basada en los poemas de San Juan de la Cruz. Ministerio de música Jésed.

Silencio de amor (canción)

Existe un silencio de amor
Es un silencio fecundo
No hacen falta las palabras
Todo se dice en silencio
Es un silencio de amor.

A veces no se escucha nada
Queriendo escuchar al Amado 
El permanece en silencio
En un silencio de amor
Es un silencio de amor.

El alma se siente perdida
Añora la voz del Amado
Como en los días de fiesta
Y teme no estar a su lado

Pero el amado está allí
Como escondido, dormido
En el corazón del alma
En un silencio de amor
En un silencio de amor.

Somos insaciables buscadores de amor, de la verdad, de felicidad; está aquí, está allí nos dicen tantas voces por el camino de la vida… pero hay un camino certero, un poco como escarpado, agosto… que conduce al paraíso celestial:

«Yo soy el camino la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» Juan 14,6 .

Cuando Judas (el traidor) ya se había ido Jesús les dijo:» «En la casa de mi Padre hay sitio para todos (…) cuando me vaya y os haya preparado sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy estéis también vosotros; ya sabéis el camino para ir a dónde yo voy» Juan 14, 2-4

Cantico espiritual de San Juan de la Cruz/interpreta ministerio de música Jésed.
Canción
Cántico espiritual- San Juan de la Cruz
(Extracto, interpreta ministerio de música Jésed)

A zaga de tu huella
Los jóvenes discurren al camino
Al toque de centella, al adobado vino
Emisiones de bálsamo divino.

¿A dónde te escondiste, Amado
Y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste, habiéndome herido
Sali tras de ti clamando y eras ido.

Buscando mis amores
Iré por esos montes y riberas
Ni cogeré las flores
Ni temeré las fieras
Y pasaré los fuertes y fronteras

Oh bosques y espesuras
Plantadas por la mano del Amado
Oh, prado de verduras
De flores esmaltado
Decid si por vosotros ha pasado

Apaga mis enojos
Pues que ninguno basta a deshacerlos
Y veánte mis ojos , pues eres lumbre de ellos
Y solo para ti quiero tenerlos

Buscando mis amores
Iré por esos montes y riberas
Ni cogeré las flores
Ni temeré las fieras
Y pasaré los fuertes y fronteras

Descubre tu presencia
Y mátenme tu vista y hermosura
Mira que la dolencia de amor no se cura
Sino con la presencia y la figura

La noche sosegada
En par de los levantes de la aurora
La música callada, la soledad sonora
La cena que recrea y enamora

Buscando mis amores
Iré por esos montes y riberas
Ni cogeré las flores
Ni temeré las fieras
Y pasaré los fuertes y fronteras. (bis).

Nuestro Señor, es un enamorado de las almas, a las que desea unirse de una manera mística, es como un fuego de amor arrobador (que embelesa) que abraza el alma.

El es el silencioso huésped del alma que le deja entrar…

Nosotros amamos porque El nos amó primero. 1 Juan 4, 19. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. 1 Juan 4, 8.

El cordero sin mancha

«Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo a sí, para que viva y encuentre en El aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre, por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre su dignidad fundamental.» CiC 2. (Catecismo de la Iglesia Católica) Compendio.

«Tu eres grande, y muy digno de alabanza (…) Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (san Agustín).

Dios, en su gran misericordia puso los medios para restaurarnos a la gracia, pues por el pecado conocimos la corrupción de la carne y estábamos muertos en el alma, y con semejante deuda éramos incapaces de heredar el Reino de los cielos. El alma que recibe sus remedios , recibiendo la gracia sacramental, ahora blanqueada se hace morada de Dios.

«Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. En la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su Hijo como redentor y Salvador de los hombres caídos por el pecado, convocándolos en su iglesia, y haciéndolos hijos suyos de adopción por obra del Espíritu Santo y herederos de su eterna bienaventuranza!. CiC 1. compendio.

1 Pedro 18 – 21: Sabed que habéis sido rescatados de vuestra vida estéril, heredada de vuestros mayores, no con bienes perecederos, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, el cordero sin mancha ni defecto, predestinado de toda la eternidad y manifestado en los últimos tiempos por amor hacia vosotros, los que por él creéis en Dios, el cual, habiéndole resucitado de entre los muertos y coronado de gloria, viene a ser por lo mismo el objeto de vuestra fe y de vuestra esperanza.


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