La Iglesia, barca de salvación.
¿Por qué se dice que solo en la Iglesia se encuentra la salvación?
Dice el CREDO: Creo en la Iglesia Católica y en un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Recordemos que el CREDO contiene una síntesis de la fe transmitida a todos los fieles. (CiC 33), las afirmaciones contenidas en él son dogma de fe, o sea que se consideran verdades fundamentales o innegables.
Vamos a ver que nos dice San Juan Bosco respecto de este tema según uno de sus misteriosos sueños, que como se sabe, por su biografía, fueron revelaciones de Dios.
Don Bosco: Sueño de la inundación, 1866 (Memorias Biográficas. MB. 8,240), resumen.
Estaba Don Bosco con sus alumnos cuando el río Po, produjo una enorme inundación, se refugiaron en lo alto del techo de un molino llenos de espanto, de pronto ya no se vieron más pueblos, ni aldeas porque todo había quedado anegado por el agua. Al rato vieron venir una embarcación a vela que se puso cerca de ellos, entonces apareció flotando un enorme tronco de un árbol que con dificultad lograron utilizar como puente para ponerse a salvo en el navío, el primero en subir fue Don Bosco que se puso al mando de aquella situación, y unos a otros se ayudaban para subir, también le colaboraban otros clérigos, que rápidamente se cansaban. El santo los animaba a confiar en la Santísima Virgen y en Dios. Allí, dentro de la barca había cestos con pan y se acordó de aquella frase del Evangelio que dice: “Es como nave que viene de lejos trayendo el pan” (Proverbios 31, 13).
Dentro de los alumnos había unos desobedientes y otros imprudentes que corrían riesgos, caían al agua y desaparecían, otros maliciosos que intentaban hacer caer a sus compañeros, y otros que intentaban impedir que los de la barca rescataran a los que se habían caído y pedían auxilio. Unos de ellos al ver que tan difícil era pasar por el tronco improvisaron otro puente con una tabla, desobedeciendo a Don Bosco, pero todos los que lo intentaron cruzar cayeron al agua. Siguieron avanzando y se acercaron a una isla muy hermosa, Don Bosco les aconsejo que no se bajaran, pero algunos no hicieron caso y vino más oleaje y lo tapó todo. Y pensó: “que caro se pagan los caprichos”; la cuarta parte de los jóvenes sucumbió por seguir sus propios caprichos.
En un momento determinado empezaron a rezar todos juntos devotamente, pero algunos se dedicaron a burlarse de los que rezaban cuando vino un movimiento fuerte de la embarcación que los tiró al agua, eran unos treinta y no los volvieron a ver.
Dentro de los que ayudaban a rescatar a los que se habían caído, estaban unos clérigos que preparaban salvavidas y los sacaban del agua evitando que se ahogaran. Intentaban aconsejarlos y ayudarlos en todo momento para que no cometieran imprudencias.
Al rato comenzaban algunos a desanimarse y a perder la confianza, y empezaron a ponerse rebeldes y a murmurar, entonces aparecieron otras barcas e idearon la forma de mudarse para ellas, pero don Bosco se quedó muy preocupado porque sabía que se dirigían a su propia ruina. Todos aquellos perecieron porque las aguas se volvieron a agitar y aquellas embarcaciones se hundieron junto con los rebeldes. Pasaron así la noche y al otro día llegaron a un playón que estaba lleno de restos de embarcaciones, animales espantosos y cadáveres de conocidos que habían perecido ahogados, y otros víctimas de aquellas fieras.
Luego Don Bosco vio algo más espantoso: había un horno inmenso lleno de fuego violentísimo y en él millares de personas convertidas en brasas ardientes que saltaban por los aires gritando y volvían a caer entre las llamas, sobre el horno habían un letrero que decía: “Pecar contra el sexto mandamiento y el séptimo, es lo que hace caer aquí” (actos impuros y robar).
Luego encontró una zona con árboles donde vio que estaban algunos de sus alumnos que habían caído al agua, en muy mal estado; entre otras cosas, algunos tenían encima gusanos e insectos que los roían, así que Don Bosco quería ayudarlos, pero huían de él y se escondían tras los árboles, entonces les señaló una fuente de aguas termales curativas y los que fueron para bañarse allí quedaron curados de todas sus heridas y subieron otra vez a la barca; pero otros no quisieron hacerle caso y allí se quedaron. EL santo se acordó del salmo 106: “Estaban enfermos por sus maldades y por sus culpas eran afligidos, pero clamaron al Señor Dios en su angustia, y Él los libró de sus tribulaciones…”
Al salir de aquella isla, reinaba la calma y cantaron a la Reina Celestial, una suave brisa los empujaba en su barca de vela. Apareció en el cielo un hermoso arcoíris y un letrero que decía: “Madre y Reina de todo el universo: María”.
Se veía desde donde estaban una tierra ¡hermosa! llena de paz, la barca se detuvo junto a la orilla y con permiso de Don Bosco, todos se bajaron. Había árboles con variadas frutas y racimos de uvas gigantes como los que describe la Escritura en Números 13, 23. Había también un castillo esplendoroso al que entraron, ellos estaban muy cansados y les dieron una comida exquisita; acabando de comer apareció un joven hermosísimo que los llevo a recorrer las estancias, ¡cual sitio cada vez más maravilloso que el anterior!. Entrando en un enorme salón, que era una iglesia, encontraron una imagen de María Auxiliadora a la que se acercaron para rezar y dar gracias pero la imagen empezó a moverse y sonriendo les dijo : “Sois para mí hijos piadosos y devotos, yo seré para vosotros una Madre Amantísima”. Luego se oyó una música tan celestial que Don Bosco muy impresionado se despertó.
Y lo siguiente es lo que explicó San Juan Bosco del sueño:
La inundación tan extendida por todas partes son los vicios, las malas costumbres, los errores contra la religión.
La casa donde se refugiaron de la inundación y la barca que lleva hacia la hermosa playa es la Iglesia Católica con sus institutos de educación y de apostolado.
El árbol que sirve para pasar hacia la embarcación es la Cruz, o sea los sacrificios que cada uno hace por evitar lo malo y por comportarse bien.
La tabla falsa que algunos emplearon (en vez del tronco) para pasar a la embarcación y que los hizo hundirse, significa el querer comportarse contra los reglamentos y contra lo que está mandado por nuestra santa religión.
Los sacerdotes y los clérigos que ayudaban a los jóvenes a no caer o los rescataban si ya habían caído, significan los buenos educadores católicos que tratan de llevar a los demás a la salvación.
Los remolinos representan los terribles peligros de pecar que se presentan a veces, y las persecuciones que los malos hacen contra los que siguen la religión. Los que se pasaron a una isla donde fueron devorados, significan los que se exponen a peligros de pecar y caen en pecados graves. Los que caen al agua y fueron rescatados son los que por la debilidad de su voluntad cometen faltas, pero luego se arrepienten y hacen caso a los buenos consejos y vuelven a comportarse bien otra vez.
Los monstruos, gatazos, micos, etc., que destrozaban a los jóvenes, son las incitaciones a pecar, y los errores que se enseñan contra la religión. Los insectos en los ojos son las malas miradas y las malas lecturas. Los insectos en la lengua son las malas conversaciones, y los insectos que reían el corazón significan los afectos sensuales indebidos y que hacen daño al alma.
Las aguas termales curativas que sanaban a todos, son los sacramentos de la Confesión y de la Comunión.
El horno de fuego ardiente son los castigos que esperan a los que pecan. Los que allí estaban son aquellos que mueren así como están, con esos pecados graves que tienen sin perdonar, se condenarán. Pero Dios les tiene misericordia y los sigue llamando a que se conviertan, ahora que todavía les queda tiempo de convertirse y de hacer penitencia y cambiar de vida.
El hermoso joven que recibió a los que llegaban, puede ser Domingo Savio. La última frase, es el programa que la Virgen Santísima tiene para con todos los que quieran ser para Ella unos hijos devotos y piadosos: se mostrará siempre para con cada uno como una Madre Amabilísima. Esto lo ha hecho de manera impresionante siempre y en todas partes, y lo seguirá haciendo con todos los que le demuestren que la aman como hijos cariñosos.
Mis buenos jóvenes, dijo Bosco: La inundación que intenta ahogarnos son las malas tentaciones de este mundo. Los que hacen caso a los buenos consejos y no se dejan llevar por los que aconsejan mal, después de esforzarse por hacer mucho bien y por evitar hacer lo que es malo, y venciendo sus malas tendencias e inclinaciones, lograrán llegar al final de la vida a una playa hermosa y llena de seguridad que es el cielo. Entonces vendrá a nuestro encuentro la Virgen Santísima quien en nombre de Dios nos llevará a gozar de las delicias del Paraíso Eterno. Pero los que no quieren seguir los buenos consejos de los sacerdotes sino sus propios caprichos y malas inclinaciones, naufragarán miserablemente.
Reflexión: recordemos que el contexto en que se dan los acontecimientos es dentro del oratorio con chicos que habían sido evangelizados y todos bautizados. Lo que nos hace dar cuenta de que aún estando bautizados y conociendo la doctrina católica hay necesidad de perseverar toda la vida para alcanzar la salvación y llegar al Paraíso.

Recordando un poco la vida del santo y su obra:
San Juan Bosco, comprendió su misión desde joven, poco a poco se fue dando cuenta de que sus sueños eran verdaderas revelaciones de Dios; todo se cumplía o era un calco de la realidad. Se hizo sacerdote y fundó su propia obra educativa con las indicaciones del cielo, los Salesianos. El, estaba llamado a educar a la juventud, como pastor espiritual debía hacer mucho bien ayudando a salvar las almas de sus muchachos, haciendo de ellos verdaderos cristianos y devotos de nuestra Madre Santísima. Se encargó principalmente de niños muy pobres, y algunos desamparados, muchos de ellos, como narran los escritos, estaban llenos de vicios y defectos, que luego se convertían en muchachos llenos de virtudes y algunos llegaron a ser santos… su labor comenzó en lo que llamaba el oratorio, empezó juntando niños en un prado, que después pasó a ser una casa, a los que les daba la catequesis como primera medida y les enseñaba a amar mucho a la Virgen Santísima…y como si fuera poco, también amplió su labor educativa y apostólica para educar a las niñas, con la fundación de la comunidad femenina Hijas de María Auxiliadora; más aún, llevó el Evangelio a unas tribus indígenas, muy fieras, como lo narra el, del sur de la Patagonia, ya que Dios quería que enviase sus misiones allí, como se lo manifestó en sueños proféticos, pues también Cristo a ellos había redimido.
Por su entrega y por voluntad del Altísimo su obra se extendió por todo el mundo, así como la devoción a María Auxiliadora de los cristianos. Dejó también una buena colección de importantes escritos llenos de enseñanzas. Por otra parte, el Padre Lemoyne recopiló todos los sueños de San Juan Bosco en el conjunto de volúmenes llamado Memorias Biográficas.
Don Bosco se caracterizó por su simpatía y amabilidad, se hizo querer mucho de sus muchachos y su corazón tenia un ardiente deseo de conducir las almas al Paraíso, y desde luego sabia como…


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