CAMINANDO AL PARAISO

Doctrina católica


La Iglesia, barca de la salvación

Segunda parte: Aspectos de la Historia religiosa

¿Por qué se dice que solo en la Iglesia católica hay salvación?

Vamos a echar una mirada a la historia religiosa de la humanidad, veremos que luz nos da al respecto, pero antes de empezar vamos a revisar algunos conceptos:

Religión: DRA. (Diccionario de la Real Academia): Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, los sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto/.  Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido. / Profesión y observancia de la doctrina religiosa.

Religión natural, DRA: La descubierta por la razón y que funda las relaciones del hombre con la divinidad en  la misma naturaleza de las cosas.

Pagano: DRA (Diccionario). Se dice de los idólatras y politeístas, especialmente de los antiguos griegos y romanos.

Gentil: Se utiliza también como sinónimo de pagano, y en el judaísmo se dice así de una persona o comunidad que profesa otra religión.

Ídolo: imagen de una deidad objeto de culto. (Que representa a un dios pagano, un falso dios).

Revelación Divina, según el Catecismo de la Iglesia Católica:

Para conocer a Dios con la sola luz de la razón, el hombre encuentra muchas dificultades. Además no puede entrar por sí mismo en la intimidad del misterio divino. Por ello, Dios ha querido iluminarlo con su Revelación, no solo acerca de las verdades que superan la comprensión humana, sino también sobre verdades religiosas y morales, que, aun siendo de por sí accesibles a la razón, de esta manera pueden ser conocidas por todos sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error. (Catecismo de la Iglesia Católica, CiC 4).

Dios se revela al hombre desde el principio de la historia, a nuestros primeros padres (CiC 7), Y con la venida del Hijo (Jesucristo) y el don del Espíritu, la Revelación ya se ha cumplido plenamente. (CiC 9).

Los Apóstoles transmitieron a sus sucesores, los obispos y, a través de estos, a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos todo lo que habían recibido de Cristo y aprendido del Espíritu Santo. (CiC 12).

El hombre, un ser religioso por naturaleza

El hombre de por sí es religioso, lo demuestra la historia de las culturas diversas.

El catecismo de la Iglesia católica lo expresa de la siguiente manera: Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo a sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre su dignidad fundamental.(CiC 2).

Pero ¿En qué cree el ser humano de forma natural, aquel que no ha conocido la Revelación Divina? veámoslo en la historia

Situación religiosa y moral en tiempos de Cristo:

Antes del cristianismo, solo existía una religión monoteísta, que era la del pueblo judío o pueblo de Dios, los demás eran politeístas y practicaban todo tipo de ritos idolátricos. Veamos…

(Historia de la Iglesia Católica. Bernhard Ridder, ED FAX Madrid).

En el aspecto religioso, la humanidad, en tiempos de Cristo, se dividía en dos grupos, muy distintos desde el punto de vista numérico como de su valor religioso y moral: el grupo de los judíos y el de los gentiles.

Los gentiles: La inmensa mayoría de las personas, en tiempos anteriores a la era cristiana, vivía sumida en la “noche y tinieblas” del paganismo, el cual está caracterizado, desde el punto de vista religioso, por su politeísmo, consistente en admitir la existencia de muchos dioses y en prestarles adoración.

Como ejemplo de aquella idolatría, en el valle del Nilo se practicaba un señalado culto al sol y a ciertos animales. Los habitantes de Mesopotamia, asirios y babilonios, se consagraban al culto de los astros. En Grecia cada tribu y cada ciudad tenían sus propios dioses, dotados de cualidades y defectos, de humanas virtudes y vicios. En Roma iban incluyendo en su lista innumerables dioses de los pueblos subyugados, llegando a incluir hombres mortales (los emperadores romanos que se hacían venerar con incienso, como dioses mortales).

Pero esto fue un proceso histórico de alejamiento de la idea pura de Dios, fruto del desvarío religioso. La fe monoteísta de algunos pueblos aborígenes en los comienzos de la historia fue desfigurándose con rasgos demoníacos y convirtiéndose en una horrorosa idolatría; atreves de los cultos paganos creían honrar a los dioses por medio de la obscenidad y acciones abominables,(la inmisericordia y la  barbaridad); fueron pasando de ofrendarlos con alimentos o similares a cultos deplorables. Con esta decadencia religiosa corrían parejas la corrupción de la decencia y honestidad. La mujer no era debidamente estimada, a veces no se respetaba ni la vida del hijo, no se estimaba gran cosa la vida humana.

Más adelante hubo sectores más cultos de entre los paganos que comprendieron la tontería de las mitologías y se acudía a una filosofía o religión sin dioses y el indiferentismo religioso.

A pesar de nuestra buena voluntad apenas si se puede iluminar un poco tal decadencia moral con rasgos aislados de humanismo.

Isaías 9, 2 El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz.

En medio de esta oscuridad surgían entre los gentiles algunas personas   que albergaban la esperanza de un libertador o Redentor que les rescatase de aquella miseria moral. Cicerón conoce vaticinios, según los cuales habría de venir un rey, a quien era menester rendir vasallaje para ser salvos. Así pues, fueron aquellos los primeros en acoger con viva simpatía la llegada del cristianismo.

(…) Él es el Mesías esperado por Israel y enviado al mundo por el Padre. (CiC 82)

De tal forma, el progreso del paganismo significa una decadencia religiosa y moral de la humanidad, significa un alejamiento de la verdadera fe en Dios, de la idea pura de Dios, y el abandono del verdadero culto divino.

En la medida que el cristianismo avanza a través de los siglos se va encontrando escenarios parecidos, todo tipo de idolatría y ruina moral, tema de estudio, de la Historia Eclesiástica.

Religión y moral natural, según la historia:

Miremos qué dice en el “Manual de teología dogmática, P. Jesús Bujanda”, (numerales 21 y 23):

Según la historia, todos los pueblos desprovistos de revelación (divina) admitieron pluralidad de dioses, atribuyéndoles vicios y defectos de los hombres,  con diversidad de normas morales.

Es de observarse que el hombre de todas las edades ha rendido culto a lo divino, han levantado templos, lo mismo en China que en Japón, la India que Egipto, en Grecia que en Italia, en México que en Perú; los pueblos más cultos (que más sobresalían en adelantos tecnológicos, artes, navegación, etc.) son los que han levantado templos más grandiosos (se puede mirar la cultura griega con sus grandes templos mitológicos o las pirámides del antiguo Egipto).  En lo que si no se han puesto de acuerdo (las distintas culturas) es en el número o en sus otras cualidades o perfecciones (admitiendo pluralidad de dioses, atribuyéndoles infinidad y diversidad de vicios y defectos).

Existe en el hombre también una moral natural mediante la cual la convivencia se hace de una manera más digna, quiéralo o no mira ciertas acciones como malas: herir, matar, calumniar; y otras acciones como buenas, tales como socorrer en el peligro, defender a un inocente, y cosas parecidas.

Dios se revelara a los hombres: Si Dios quería que los hombres conocieran de Él lo que no puede conocerse por la sola razón natural, o que fácilmente o sin mezcla de error, conociesen la existencia de Dios y sus perfecciones y las normas fundamentales de la moral, la revelación era de todo punto necesaria.

Catecismo del Papa San Pio X

Artículo anexo del Catecismo: Breve Historia de la religión. Principios y nociones fundamentales.

Veamos en resumen algunos aspectos:

El vínculo moral o ley universal, con que el hombre se haya ligado a Dios, se llama religión natural. Mas quiso Dios mismo instruir al hombre en los deberes religiosos; o sea que desde el principio, hubo de ser revelada, esto es, manifestada por Dios al hombre.

Dios revelo la religión a Adán y a los primeros Patriarcas, los cuales sucediéndose unos a otros y viviendo juntos muchísimo tiempo, podían transmitírsela fácilmente, hasta que Dios nuestro Señor se formó un pueblo que la guardase hasta la venida de Jesucristo, nuestro Salvador, Verbo de Dios encarnado, quien no la abolió, sino que la cumplió, perfeccionó y confió como en custodia a la Iglesia por todos los siglos.

Todo lo cual se demuestra por la historia de la Religión, que se confunde sí puede decirse, con la historia de la humanidad. Por donde es cosa manifiesta, que todas aquellas que se llaman religiones, fuera de la única Revelada por Dios, se desvían de la Verdad, aunque conserven una parte de esta,  mezcla de errores o absurdos; o se corresponden con  invenciones de los hombres.

En cuanto a las sectas o divisiones que se hicieron de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, las suscitaron y promovieron hombres que abandonaron el sentir de la Iglesia universal tras algún error propio o ajeno contra la Fe, y son los herejes, que arrancaron una parte de sus hijos a la Iglesia, en contra de la palabra de Jesucristo, separándose de la unidad católica, del Papa y del Episcopado a El unido, y son los (denominados) cismáticos.

Este fue cabalmente el modo establecido por Dios para la perpetua tradición de la religión: la sucesiva comunicación de los hombres entre sí, de modo que la verdad enseñada por los mayores se transmitiese en igual forma a los descendientes; y en el decurso del tiempo el Espíritu Santo movió a diversos escritores a poner en libros compuestos bajo su inspiración divina una parte de la ley divina.

Estos libros se llaman Sagrada Escritura, Libros Santos o la  Sagrada Biblia. Se llaman libros del Antiguo Testamento los que se escribieron antes de la venida de Jesucristo, y los que se escribieron después, se llaman Nuevo Testamento.

Testamento significa Alianza o Pacto hecho por Dios con los hombres: de salvarlos por medio de un Redentor prometido, con la condición de que prestasen fe a su palabra y obediencia a sus leyes.

El antiguo Pacto lo asentó primero Dios con Adán y Noé, y después más especialmente con Abraham y su descendencia; pacto que exigía la fe en el futuro Redentor o Mesías y la guarda de la Ley dada al principio por Dios, y promulgada más tarde a su pueblo por Moisés ( nota: quien recibió de manera directa de Dios mismo las tablas de la Ley o mandamientos de la Ley Divina, Éxodo 34, 28).

El Nuevo Pacto, después de la venida de Jesucristo, Redentor y Salvador nuestro, lo asienta Dios con todos los que reciben la señal que El ha establecido, que es el Bautismo, y creen en Él y guardan la ley que el mismo Jesucristo vino a perfeccionar y completar, predicándola en persona y enseñándola de palabra a los Apóstoles. Estos recibieron de su Maestro el mandato de predicar por todas partes el santo Evangelio, y lo predicaron realmente de palabra, antes que fuese escrito por divina inspiración, como después lo fue.

Por lo que acabamos de decir se comprende la suma importancia de la tradición divina, que es la misma palabra de Dios, declarada por Él mismo de viva voz a sus primeros ministros. Por donde en ella (la tradición) estriba nuestra fe, como en solidísimo fundamento.

Esta Tradición Divina, junto con la Sagrada Escritura, es decir toda la palabra de Dios escrita y trasmitida de viva voz, fue confiada por nuestro Señor Jesucristo a un Depositario público, perpetuo, infalible, esto es, a la Santa Iglesia Católica y Apostólica; la cual, fundada puntualmente en aquella divina Tradición, apoyada en la autoridad que Dios le ha dado y reforzada con la prometida asistencia y dirección del Espíritu Santo, define que libros contienen la divina Revelación, interpreta las Escrituras, fija el sentido en las dudas que acerca de las mismas sobrevienen, decide en  las cosas que  miran a la fe y las costumbres, y juzga con sentencias inapelables sobre cuantas cuestiones respecto de estos puntos de suprema importancia puedan de cualquier modo extraviar la inteligencia y el corazón de los fieles creyentes. (nota: Los dogmas, proclamados en los concilios ecuménicos son sentencias inapelables).

Pero adviértase que este juicio compete a aquella parte escogida de la Iglesia que se llama docente o enseñante, formada, primero, por los Apóstoles, y después, por sus sucesores los Obispos, con el Papa a su cabeza, que es el Romano Pontífice, sucesor de Pedro.

Dispersión de los Apóstoles por todo el mundo:

Después de haber predicado el Evangelio en Judea, según el mandato de Jesucristo, los Apóstoles se separaron y fueron a predicarlo por todo el mundo (nota: y también bautizando, perdonando los pecados y curando enfermos y liberando endemoniados): San Pedro, cabeza del colegio Apostólico, se dirigió a Antioquía, donde los que creían en Jesucristo comenzaron a llamarse Cristianos. De Antioquía pasó a Roma, y allí estableció su sede, sin trasladarla ya a otro lugar. Él fue el Obispo de Roma, y en la misma ciudad acabó su vida con el martirio, siendo Nerón emperador.

Los sucesores de San Pedro en la sede romana heredaron la suprema potestad de Maestro infalible de la Iglesia que el Señor le había conferido, de fuente de toda jurisdicción y de protector y defensor de todos los cristianos. Por esta razón se llaman justamente con el nombre de Papas, que quiere decir Padres, y se han sucedido sin interrupción en la cátedra de Pedro hasta nuestros días.

Todos los Apóstoles, concordes y unánimes en comunión con Pedro, predicaban por todas partes la misma fe; las gentes se convertían y dejaban la idolatría, (…) para su gobierno los Apóstoles iban poniendo Obispos que continuasen su ministerio.

Nota: Para leer el artículo completo y de manera textual consultar la fuente: Catecismo Mayor de San Pío X.

Muéstranos al Padre:

Felipe Apóstol del Señor

Reflexión: ¿Cuál es la imagen del Dios verdadero? La que procede de la Divina Revelación, porque es Él mismo que la revela.

Dice en CiC 25 que el hombre, sostenido por la gracia divina, responde a la Revelación de Dios con la obediencia de la fe, que consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger su Verdad, en cuanto garantizada por Él, que es la Verdad misma.

Lecturas del Evangelio:

Antiguo Testamento. Dios habló a los profetas: : Éxodo 33, 11 y 20 El Señor hablaba a Moisés cara a cara, como se habla entre amigos (…). y añadió «pero mi rostro no puedes verlo. Nadie puede verme y quedar con vida».

Nuevo Testamento. Diálogo de Jesús con Felipe. Juan 14, 7- 9 : (…) Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre. Y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le dijo: «llevo tanto tiempo con vosotros, ¿y todavía no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre.


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