CAMINANDO AL PARAISO

Doctrina católica


Los milagros de Don Bosco y María Auxiliadora:

La madre de Dios se hizo presente durante toda su vida de una manera muy especial, como suele ocurrir en la vida de los santos.

Después de misteriosas revelaciones recibidas en sueños, le construye un gran santuario en Turín, Italia y hace pintar un bellísimo cuadro que ahora es universalmente conocido. La Virgen en un sueño le ha dicho señalándole el futuro templo: «esta es mi casa y de aquí saldrá mi gloria». 

Templo en honor de María Auxiliadora en Turín, Italia.

Después de la visión de la Virgen, dispuso honrar con un nuevo título a la madre de Dios. Un día se paseaba con su amigo Cagliero (que más tarde sería el primer obispo y cardenal salesiano) y le dijo: “Hasta ahora hemos honrado a la Santísima Virgen con el título de Inmaculada (…) pero nuestra Señora quiere que de ahora en adelante la honremos con el título de auxiliadora, porque corren tiempos tan difíciles para la religión, que es necesario que la Virgen venga con su poderoso Auxilio a defender y conservar la fe cristiana.

San Juan Bosco propaga por todo el mundo la devoción a María Auxiliadora. También crea una comunidad femenina, las Hijas de María Auxiliadora o Salesianas, con María Mazzarello como superiora, en 1872.

El cuadro famoso

Se ha hecho muy famoso el cuadro de María Auxiliadora que por orden de Don Bosco, pintó el artista Tomás Lorenzone, para el templo de Turín. En el centro está la Virgen María (de rostro muy bello), en sus brazos el Niño Jesús con los brazos abiertos y a los lados están los 12 Apóstoles y los evangelistas San Marcos y San Juan, un coro de ángeles la rodean y al fondo se alcanza a ver el templo de Turín y la montaña Superga, sitio al que fueron en peregrinación muchas veces.

El pintor contemplando el rostro tan hermoso de María Auxiliadora sentía que una mano invisible le guiaba el pincel y un día exclamaba “¡Que bella es, que bella!”.

Construcción del templo, a base de limosnas y milagros:

“La Santísima Virgen es la que quiere que le construyamos la iglesia, y por tanto ella se encargará de conseguir el dinero”. En un sueño le indicó el lugar exacto donde debía construirse.

La gente le ofrecía una limosna a María Santísima para su templo y la Madre de Dios, por medio de Don Bosco, concedía el milagro.

Don Bosco ordenó la construcción del templo al arquitecto Carlos Buzzetti sin tener dinero, quien le dice que como se va a arriesgar a construir una Iglesia tan costosa si ni siquiera tiene dinero para las estampillas de correos, pero Don Bosco estaba totalmente confiado a la Divina Providencia. Y así, entre los milagros y la generosidad de la gente fueron apareciendo los recursos necesarios para la construcción del templo, tantos que después Don Bosco andaba repitiendo agradecido: “la Virgen María se edificó ella misma su casa”.

Terminada la construcción, unos agradeciendo por favores recibidos, otros por el gran amor que tenían a la Madre de Dios, etc., fueron llevando todo lo que el nuevo santuario necesitaba. Parecía como si una persona misteriosa les fuera avisando lo que hacía falta, manteles, amitos, corporales, candeleros, cruces, etc.

Don Bosco decía después: “los gastos de la Iglesia fueron enormes, pero la Virgen concedió gracias a sus devotos, y así pudimos pagar todo lo que hubo que conseguir”.

Inauguración del templo: El 9 de junio de 1868 el Arzobispo de Turín consagró y bendijo el hermosísimo Santuario que Don Bosco había construido a María auxiliadora.

Fue una solemnidad inolvidable. 12 horas de adoración y acción de gracias, cantando y orando, costumbre que aún se conserva. 30 mil medallas mandó a hacer el santo para repartir de recuerdo.

El Padre Cagliero, gran músico y artista, organizó para aquel día un coro dividido en tres partes: uno en la cúpula que significa la Iglesia triunfante del cielo, compuesto por voces infantiles; otro en el coro del templo que significaba la Iglesia militante de la tierra, con los tenores y los de abajo que representaban las voces de la Iglesia sufriente del purgatorio compuesto por voces bajas. Resultó tan impresionante la armonía y el poderoso cantar de los coros, que un obispo sacudiendo muy fuertemente su reclinatorio, repetía: “Paraíso, Paraíso” y Don Bosco comentaba “Algo tan bello solo lo lograremos escuchar en el Paraíso”.

En este templo se siguen reuniendo peregrinaciones de todo el mundo, y la Virgen Auxiliadora sigue haciendo prodigios en favor de quienes la invocan con fe.

Templos por todo el mundo: De las más apartadas regiones llegan peregrinaciones a su templo en Turín, y alrededor de 1500 templos en el mundo dedicados a María Auxiliadora, han nacido de la gran devoción que tiene sus raíces en ese templo de Turín.

Los más grandes propagadores de esta devoción: El 8 de diciembre de 1854, el papa Pío lX proclama solemnemente el Dogma de la Inmaculada Concepción. Ese día, Santo Domingo Savio (su alumno) funda con otros compañeros la “Compañía de María Inmaculada”, haciendo apostolado entre los compañeros, cumpliendo exactamente con el deber, y practicando la amabilidad con gran caridad hacia todos. De esta compañía salieron los mejores colaboradores de Don Bosco y los más grandes propagadores de la devoción a María Auxiliadora. (MB 12, 572). De los primeros 18 salesianos que fundaron la comunidad, 17 pertenecían a la compañía de la Inmaculada.

Los milagros:

Don Bosco repetía: “Si tenéis fe en María Auxiliadora veréis lo que son los milagros”.

Más de ochocientos milagros hizo en vida al rezar con fe a María Auxiliadora, y con su ayuda llevó a cabo obras portentosas.

En la causa de su canonización fueron aprobados como inexplicables más de 400 hechos prodigiosos obtenidos por Don Bosco. Y ya sabemos que para que la Santa Sede acepte un hecho como “inexplicable” y prodigioso, tiene que estar muy bien documentado con declaraciones de testigos seguros y serios. El exclamaba siempre “Solo a Dios la gloria. Todo lo ha hecho El por medio de María Auxiliadora”.

Cuando los periodistas lo entrevistaron en un viaje acerca de los milagros que le acompañaban en todas sus obras y sus viajes, el santo respondió: “Yo recé e hice rezar. Lo demás lo ha hecho todo María Auxiliadora”.

La gente comenzó a entusiasmarse tanto con los milagros, que en adelante Don Bosco recomendaba rezar nueve días a la Virgen, y así el milagro se obraba cuando él ya se había ido a otra ciudad y no había explosiones de entusiasmo hacia él.

“Son tantos los favores que María Auxiliadora ha concedido en estos años a sus devotos, que si se fueran a publicar ocuparían más de cinco volúmenes. Yo me quedo admirado al ver que los milagros de la Virgen Santa, en vez de disminuir, aumentan cada día”. (Don Bosco).

Canto a María Auxiliadora

“Cuando María ruega: todo se obtiene. Nada se niega”. Estas palabras, hizo grabar el santo sobre las campanas de la Iglesia de María Auxiliadora.

Novena aconsejada por Don Bosco:

Rezar cada día tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, y tres Salves.

Después de cada Gloria decir: “Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento”, y después de cada salve decir: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”.

Ya durante su vida los milagros obtenidos por esta novena se cuentan por centenares y millares. Y después en todos los países en donde la devoción a María Auxiliadora se ha propagado, año por año, y mes por mes, se conocen nuevos favores admirables. En el boletín salesiano, la revista fundada por San Juan Bosco que se edita mensualmente en 18 idiomas, se publican las maravillosas gracias obtenidos por los devotos del mundo entero.

Algunos milagros:

El 13 de abril de 1886 en Barcelona ante 30 personas le presentaron una muchacha que tiene paralizado todo el lado izquierdo. Don Bosco le dio la bendición de María Auxiliadora y le dijo: “¿Cuál es la mano que no puede mover?” Esta, esta: – respondió la joven- alzando y moviendo libremente la mano que antes tenía paralizada. Don Bosco sonrió y mandó que empezara a caminar. La parálisis se había ido de todo su cuerpo. Él les recomendó a los familiares que durante tres meses le rezaran a la Virgen en acción de gracias.

El 16 de abril le presentaron un muchacho que por un accidente había quedado con un brazo estropeado y paralítico desde hacía siete años. Don Bosco le dijo: -levante el brazo y aplauda en honor de la Madre de Dios. El joven obedeció: el brazo estaba curado.

Poco después le presentan un joven con una grave infección en la nariz. La medicina no le hacía efecto. No podía ni siquiera asistir ya al colegio. Se llamaba Antonio Colt. Don Bosco me sonrió – dice el mismo- Me bendijo y nos recomendó empezar la novena a María Auxiliadora. A los nueve días estaba totalmente curado.

En mayo de 1887 durante la novena de María Auxiliadora en Turín, tres grandes gracias extraordinarias despertaron indescriptible entusiasmo entre los devotos de la Virgen. Una niña moribunda curó súbitamente al recibir de Don Bosco la bendición de María Auxiliadora. Un joven entró arrastrándose con muletas en el santuario de María Auxiliadora, salió caminando perfectamente bien. Un paralítico a quien llevaron entre varios en una camilla ante el cuadro de la Santísima Virgen, salió andando por sus propios pies.

El 21 de abril de 1886 le presentan una mujer poseída por el demonio. Gritaba y echaba espumas. No quería acercarse al santo. Don Bosco la bendijo y le dio una medalla de María Auxiliadora. Ella besó la medalla y entró tranquilamente en el templo. Estaba libre del mal espíritu.

El 13 de marzo de 1886 en Génova la gente lo rodea pidiéndole medallas. Don Bosco no tiene ni una y le pide al P. Belmonte que le proporcione todas las medallas de María Auxiliadora que pueda conseguir. Le llevaron cuarenta medallas. Pues bien: Don Bosco repartió medallas ese día a más de mil personas. El P. Belmonte y el Sr. Dufour que estaban presenciando el milagro se quedaron totalmente admirados. (Dato curioso: Don Bosco obsequiaba hasta diez mil medallas de la Virgen en un año).

Don Bosco se cura de una gravísima enfermedad: En 1846 Don Bosco, agotado de trabajar, adquiere una gravísima enfermedad. Cuando ya está en agonía y los médicos dicen que va a morir, los alumnos se van a la Iglesia de María Consoladora y pasan horas y horas rezando con gran fe y haciéndole generosas promesas si cura al gran amigo de sus almas. De pronto, de una manera inexplicable, Don Bosco logra vencer la enfermedad (la llegada del santo al Oratorio fue una verdadera apoteosis). Los centenares de jóvenes lo pasearon en hombros cantando. Muchos lloraban de alegría. Después fueron todos con su gran amigo a dar gracias a la Virgen Santísima.

Librados de una epidemia: En 1854, estalla una epidemia de tifus en Turín. Mueren muchos centenares de personas cada día. Don Bosco anuncia a todos sus alumnos que la Virgen promete que ninguno se enfermará de tifo si cumplen estas TRES CONDICIONES: a) Mantenerse en gracia de Dios, o sea sin pecado mortal. b) Llevar al cuello la medalla de Nuestra Señora. c) Rezar cada día un Padre Nuestro, Avemaría y gloria, añadiendo “De todo mal, líbranos Señor”.

Los alumnos del Oratorio se repartieron la ciudad atendiendo enfermos, enterrando muertos, consolando huérfanos, y socorriendo pobres. Y ni uno solo se enfermó de la terrible epidemia. Terminada la peste se los llevó como premio a un bellísimo paseo en su pueblo natal. Allí encontró a Domingo Savio y lo llevó como alumno a Turín. (MB 5,76).

Un video corto sobre el milagro de las castañas.

Cómo pedir favores de María Auxiliadora:

De un sermón de Don Bosco acerca de la Virgen María, a los muchachos.

Sabiendo pues que la Madre de Dios os ama tanto, escuchad con atención lo que os voy a decir: “Si queremos gracias y favores recurramos a María, recemos a María; pero para que Ella interceda por nosotros es necesario demostrarle nuestra verdadera devoción en tres cosas:

  • Evitar a toda costa el pecado y procurar mantenerlo siempre alejado de nosotros. Nada hay que nos pueda hacer más daño y que disguste más a nuestra Señora y a su Santísimo Hijo, que el pecado.

Historia de una oración mal hecha:

Una vez había un joven que ofrecía a la Virgen oraciones, obras buenas y limosnas, pero no se apartaba de ciertos pecados. Y una noche vio en un sueño que la Virgen Santísima se le aparecía y le presentaba una bandeja con las más bellas y atrayentes frutas: manzanas, uvas, peras, etc. etc. pero todas cubiertas con el sucio trapo con el que se habían limpiado las llagas a un enfermo. La Virgen decía: “recibe las frutas y come”. Pero el joven le contestó: – Señora las frutas son muy hermosas, pero e l trapo con que están cubiertas es tan asqueroso, que no me atrevo a recibir estas frutas porque me vomitaría”. Entonces la Reina del cielo, le respondió: “Así son las ofrendas y oraciones que tú me ofreces: muy bellas y atrayentes, pero vienen todas cubiertas con un trapo horrible: esos pecados que sigues cometiendo y que no quieres dejar de cometer”.

  • La segunda condición para que nuestra devoción a la Virgen sea verdadera es imitarla en sus virtudes, especialmente en su gran caridad y en su gran pureza. Una devoción a María que no consiga un mejoramiento en nuestra vida no es verdadera devoción. Si rezamos a la Virgen y seguimos en nuestros pecados como antes, puede ser que nuestra devoción sea falsa. (…)
  • Y hay una tercera condición para que nuestra devoción a la Reina Celestial sea verdadera: demostrarle con acciones externas, pequeñas pero frecuentes, el gran amor que le tenemos. Por ejemplo, ofrecer por Ella alguna pequeña mortificación o alguna obra buena o una pequeña limosna los sábados o las fiestas marianas, etc.; llevar siempre su medalla y besar esa imagen de la Virgen al levantarse o acostarse. Tener su estampa en el pupitre o mesa de trabajo para acordarse de ella e invocarla. Colocar un bello cuadro de la Madre de Dios en nuestra habitación. Adornar las imágenes de la Virgen en el mes de mayo.

Los sueños de Don Bosco, una gracia especial:

Dijo un día el santo: “mis sueños son una gracia especial de María Auxiliadora, una ayuda y una luz muy útil que Ella me regala para poder guiar a los demás”.

Un remedio para la Iglesia, en todo tiempo y toda necesidad:

El famoso sueño de las dos columnas, (MB 7, 169):

Resumiendo, El pontífice capitaneaba un gran barco, que significa la Iglesia, y a su alrededor muchas naves pequeñas que recibían órdenes de él y representaban las comunidades, los hogares cristianos, etc. De pronto aparecieron un sin número de naves enemigas armadas con cañones, diferentes armas y también libros y artículos dañosos (el ateísmo, la corrupción, la incredulidad, el secularismo, etc.), había enormes olas, el viento corría en contra de la nave pontificia, y empezó una tremenda batalla.

El pontífice convocó dos reuniones con los capitanes de las navecillas en dos ocasiones; cayó herido y fue desterrado, luego regresó, volvió a caer herido y murió; eligieron a un nuevo sucesor que timoneó el barco con firmeza.

Cuando la batalla era tan poderosa que parecía perdida emergieron del mar dos potentes columnas, sobre la primera aparece una Sagrada Hostia muy grande, y debajo un letrero que decía: «Salvación para los que creen», y en la segunda una estatua de María Inmaculada y debajo un gran letrero que decía: «María Auxiliadora de los Cristianos».

Las navecillas y la nave del pontífice se ataron a las columnas y ya no pudieron hundirse. Luego de las columnas sopló un viento fortísimo que hundió las naves enemigas y arregló las naves amigas. En el mar reinaba una calma absoluta.

Don Bosco preguntó al Padre Rua que significaba aquel sueño, a cuya respuesta Don Bosco asintió y agregó: en los barcos que atacan están representadas las persecuciones que llegan a la Iglesia Católica, a la cual le van a venir terribles peligros y ataques de enemigos. Pero nos quedan dos remedios: frecuentar los sacramentos y tener una gran devoción a la Virgen Santísima. Hagamos todo lo posible para practicar nosotros estos dos remedios y para obtener que otros los practiquen también siempre y en todo momento.

Después de este sueño Don Bosco no se cansa de  recomendar a todos: “Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son los milagros”.

Funda la Asociación Internacional de María Auxiliadora y le pone como elemento esencial propagar por todas partes la devoción al Santísimo Sacramento y el amor a la Madre Auxiliadora.

El sueño fue redactado por el  Padre  Lemoyne y en 1886, 24 años después del sueño, estaba reunido en un almuerzo con Don Bosco, otros religiosos y con el canónigo Bourlot; comentaban que los papas del sueño habrían sido tres: Pio Nono, León XIII y Pío X.

Nota: Pío X es conocido como el “Papa de la Eucaristía”, con quien se permitió dar la comunión a los fieles todos los días. Los niños también podrían recibir el Santísimo Sacramento cuando tuviesen uso de razón, a partir de los 7 años. Escribió e hizo muchas cosas, entre ellas escribió un catecismo para todos (Catecismo de San Pío X), e hizo milagros en vida. Fue canonizado el 29 de Mayo de 1954. El papa, Pio X, sufrió mucho al ver como comenzaba la primera guerra mundial. Abajo les dejo un enlace web, para saber mas.

Ofrendas a la Virgen María, un mes de mayo.

Del sueño «Regalos raros para Nuestra Señora» (MB 8, 129):

En este sueño Don Bosco reconoció algunos alumnos del presente y otros que no conocía de otros países y también de tiempos futuros, después de su muerte.

Resumiendo, Resulta que era Mayo el mes de la Virgen María y los alumnos le habían preparado junto con Don Bosco un altar hermosísimo y le llevaron ofrendas en procesión. Había uno que sería un ángel encargado de recibir los regalos. Los alumnos iban cantando y otros desentonando de una manera terrible, algunos iban sin interés, otros se burlaban de los compañeros, en fin. Las ofrendas por otro lado iban desde las flores más bellas hasta flores con pétalos marchitos, sin fragancia, y con clavos dentro; había también regalos lo más de extraños, unos llevaban una cabeza de cerdo, otros un gato, un conejo y un corderito.

El que parecía un ángel recibía las ofrendas y las colocaba sobre el altar, las flores frescas las recibió muy contento, pero a las que tenían hojitas en mal estado se las quitaba y las echaba a un lado antes de presentar el ramo a la Virgen. A los jóvenes que presentaron flores muy bellas pero sin aroma no se las recibió porque Nuestra Señora quiere la realidad en las obras buenas y no solo la apariencia. A Las flores que tenían espinas y hasta clavos se los quitaba antes de presentarlos.

Cuando llegaron los que tenían la cabeza de cerdo, el ángel los reprendió severamente diciendo: “¿No sabéis que el cerdo es el símbolo de la impureza? Como os atrevéis a traer a la Virgen purísima este regalo tan desagradable. Retiraos. ¿Cómo queréis pretender que sois devotos de la Virgen y no os apartáis de los pecados de impureza?. No merecéis estar aquí junto al altar, hasta que no os apartéis de esos pecados que estáis cometiendo.”

A quien presenta un gato el ángel se lo rechazó, porque el gato representa el robo, y los ladrones no agradan a Dios. “Los que roban y quieren seguir robando, no poseerán el Reino de Dios”, dice la S. Biblia.

Alguien presentaba un perro: “No, no, le dijo el ángel, esto es símbolo de escándalo y de mal ejemplo, ¿no sabes tú lo que dijo Nuestro Señor?: “!Ay de los escandalosos, ay de los que enseñan a otros el mal!.

Llegaron otros con un corazón atravesado por un puñal. Son los que cometen sacrilegios, o sea los que comulgan en pecado mortal. El ángel les dijo: “tenéis figura de vivos pero estáis muertos. Sacad ese puñal de vuestro corazón. Ahora que todavía es tiempo de perdón, aprovechad la misericordia de Dios y sacad esos pecados de vuestra alma…y los despidió.

En seguida fueron pasando muchos alumnos más con regalos que el ángel recibió muy feliz: unos ofrecían corderitos (sus sacrificios por ser obedientes), uvas (sacrificios por cumplir bien el deber), conejos (el esfuerzo por huir de toda ocasión donde haya peligro de pecar), peces (mortificaciones del gusto) o nueces (fortaleza en sufrir sin quejarse) u otras bellas frutas (amabilidad en el trato), etc., etc. y todos estos regalos fueron muy bien recibidos por la Madre de Dios.

Pero la historia no termina ahí, ¡siguen los premios!:

En seguida aparecieron dos ángeles más con coronas de rosas que no se marchitan, señales de eternidad y empezaron a coronar a los jóvenes (había allí jóvenes que no habían nacido todavía). Y dijo también Don Bosco que mientras más pura sea una persona, más grande será su premio en la eternidad. Luego de narrar sobre los que recibían los premios añadió: «pero con gran pena vi que eran muchos los que se iban sin coronas y sin regalos (…)» . Respecto a los premiados el ángel dijo a todos los que estaban coronados: “¿queréis conservar estas coronas?, ¿Queréis tener un día un premio que nunca termina, en el cielo? Practicad las tres virtudes que obtienen gran premio de Dios: Sed muy puros. Sed muy obedientes, y sed muy caritativos con todos. No os imagináis el premio que os espera si practicáis estas tres cualidades». Todos entonaron ante el altar un himno tan fuerte en honor de la Virgen, que don Bosco se despertó.

Después del sueño, muchos alumnos se quedaban maravillados de como Don Bosco los había visto en el sueño con total exactitud a como se habían comportado el mes de mayo y aprovechó para corregir a muchos: – saca ese clavo, quita esas espinas: son tus desobediencias. Etc.

Una cancioncilla al finalizar: «Yo te daré la maestra»

Recursos:

El librito: San Juan Bosco y María Auxiliadora; y los famosos sueños del Santo. P. Eliecer Sálesman.

Más sobre Pío X, enlace web : https://es.catholic.net/op/articulos/32218/cat/719/quien-fue-el-papa-san-pio-x.html


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