La fe – Yo creo
1 Juan 5, 18: Sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para conocer al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo.
La revelación sobrenatural:
La revelación es el conocimiento que tenemos de Dios y de aquellos misterios divinos a los que no accedemos con la sola luz del entendimiento humano, como el misterio de la trinidad, etc., que el mismo nos ha dado a conocer por medio de palabras o hechos, ya sea de manera directa o a través de algún legado suyo (enviado o representante).
Si Dios quería que los hombres conocieran de él y sin mezcla o materia de error lo que no puede conocerse por la sola razón natural; su existencia, sus perfecciones y las normas fundamentales de la moral, la revelación se hizo del todo necesaria.
Según la historia, todos los pueblos desprovistos de revelación admitieron diversidad de normas morales y/o pluralidad de dioses, atribuyéndoles vicios y defectos de los hombres.
Qué es La fe
La palabra “creer”, que es lo mismo que tener fe, en el sentido que nos aplica, significa el asentimiento que damos a las palabras que otro nos dice, persuadido de que sabe y dice lo que es verdad.
Fe, es el asentimiento que damos a lo que Dios dice, porque sabe y dice lo que es verdad.
“La fe es una virtud… por la cual creemos que es verdad lo que Dios ha revelado, no por la verdad intrínseca de las cosas, percibida con la luz de la razón, sino por la autoridad del mismo Dios que la revela que no puede engañarnos”(Concilio Vaticano).
¿Cuáles son las características de la fe?
CIC 28 (Catecismo de la Iglesia Católica). La fe, don gratuito de Dios, accesible a cuantos la piden humildemente, es la virtud sobrenatural necesaria para salvarse. El acto de fe es un acto humano, es decir un acto de la inteligencia del hombre, el cual, bojo el impulso de la voluntad movida por Dios, asiente libremente a la verdad divina. Además la fe es cierta porque se fundamenta sobre la Palabra de Dios; “actúa por medio de la caridad” (Ga 5); y está en continuo crecimiento, gracias, particularmente, a la escucha de la Palabra de Dios y a la oración. Ella nos hace pregustar desde ahora el gozo del cielo.
Nota: ¿Qué quiere decir que la fe actúa por medio de la caridad?: quiere decir que la fe se hace efectiva o se realiza en el amor, en la caridad. La fe sin las obras es una fe muerta. Gálatas 5, 6: (…) lo que importa es la fe y que esta fe se exprese en obras de amor.
¿Cómo responde el hombre a Dios que se nos revela?
CIC25: (…) El hombre responde a la revelación de Dios con la obediencia de la fe, que consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger su verdad, en cuanto garantizada por Él, que es la Verdad misma.
Modelos de obediencia de la fe en la Sagrada Escritura:
CIC 26. Son muchos los modelos de obediencia en la fe en la Sagrada Escritura, pero destacan dos particularmente: Abraham, que, sometido a prueba, “Tuvo fe en Dios” (Rm 4, 3) y siempre obedeció a su llamada; por esto se convirtió en “padre de todos los creyentes” (Rm 4, 11-18). Y la Virgen María, quien ha realizado del modo más perfecto, durante toda su vida, la obediencia en la fe: “Fiat mihi secundum Verbum tuum – Hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1, 38).

Nota complementaria: En la carta a los Hebreos, en la S. Escritura, dice:
Heb. 11, 1-3: La fe es la garantía de las cosas que se esperan, la prueba de aquellas que no se ven. Por ella recibieron testimonio de admiración los antiguos. Por la fe conocemos que el mundo fue creado por la palabra de Dios, de suerte que lo visible tiene una causa invisible.
Personajes históricos que han actuado por fe: Hebreos 11.
Heb 11, 8-9 Por la fe Abrahán obedeciendo a la llamada divina, partió para un país que recibiría en posesión, y partió sin saber a dónde iba. Por fe vino a habitar en la tierra prometida (…).
Hebreos 11, 28 sobre Moisés: Por la fe celebró la pascua y roció con sangre las puertas para que el exterminador no tocase a los primogénitos de Israel.
Heb 11,7 Por la fe Noé, divinamente advertido acerca de las cosas que todavía no se veían, movido por un religioso temor, construyó un arca para salvar a su familia (…).
Lectura recomendada: Hebreos 11.
La Fe de la Iglesia:
La Revelación está contenida en Las Sagradas Escrituras y la tradición Apostólica que juntas constituyen lo que se llama el Depósito de la fe de la Iglesia; es en este depósito donde la Iglesia encuentra la verdad, revelada por Dios y asistida por el Espíritu Santo.
CiC 15 ¿A quién ha sido confiado el depósito de la fe? El depósito de la fe ha sido confiado por los Apóstoles a toda la Iglesia. Todo el pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la fe, sostenido por el Espíritu Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia, acoge la Revelación divina, la comprende cada vez mejor, y la aplica a la vida.
CIC 30. La fe es un acto personal en cuanto respuesta libre del hombre a Dios que se revela y a la vez es un acto eclesial (de la Iglesia), que se manifiesta en la expresión “creemos” porque es Ella quien cree y que con la gracia del Espíritu Santo, precede, engendra y alimenta la fe de cada uno: por esto la Iglesia es Madre y Maestra.
CIC 32. ¿En qué sentido la fe de la Iglesia es una sola?
La Iglesia, aunque formada por personas diversas por razón de lengua, cultura y ritos, profesa con voz unánime la única fe, recibida de un solo Señor y trasmitida por la única tradición Apostólica. Profesa un solo Dios -Padre-Hijo y Espíritu Santo- (uno y trino a la vez, misterio trinitario) e indica un solo camino de salvación. Por tanto, creemos, con un solo corazón y un alma sola, todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida y es propuesto por la Iglesia para ser creído como divinamente revelado.
Los símbolos de la fe.
¿Qué son los símbolos de la fe?
CiC.33 Los símbolos de la fe, también llamadas “profesiones de fe” o “credos”, son fórmulas articuladas con las que la Iglesia, desde sus orígenes, ha expresado sintéticamente la propia fe, y la ha transmitido con un lenguaje común y normativo para todos los fieles.
134. 4ª Son ciertas fórmulas breves en que, como en un compendio, están recogidas las verdades reveladas más fundamentales, se llaman símbolos o credos. Símbolos, porque los que los recitan o profesan la doctrina que contienen se distinguen de los que no la admiten; que eso significa la palabra griega “símbolo”, es decir, un distintivo. Credos porque contienen las verdades más fundamentales que debemos creer. Existen varios símbolos, o lo que llamamos Credo, el Apostólico, o sea la oración que comienza “Creo en Dios Padre”. El del concilio de Nicea, al que se añadieron algunas palabras en el primero de Constantinopla, y que es el credo que se recita en la Misa los domingos y otros días del año. (Manual de teología dogmática).
El CREDO: Resume las verdades reveladas más fundamentales en forma de oración. Llamados símbolos de la fe.
Cada fragmento del credo requiere desarrollar una explicación aparte, como se refleja en el catecismo.
Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Credo Niceno-Constantinopolitano:
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y a muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia que es una Santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén
La fe para San Juan de la Cruz («Atrás quedó la noche»):
Según su doctrina, la fe es aquella que supera el enorme abismo que hay entre la infinitud de Dios y la inteligencia humana.
Dice San Juan de la Cruz:
“La fe es el medio admirable para ir al término que es Dios”.
Dios es tan inmenso que es oscuridad para nuestra razón natural; él es tan oscuro para el ser humano como la fe pero Dios va ilustrando a la persona con el rayo de su divina luz. La fe pertenece a lo racional del hombre.
“Los teólogos dicen que la fe es un hábito cierto y oscuro porque hace creer verdades reveladas por Dios, que están sobre toda luz natural y muy por encima de todo entendimiento humano”.
“Esta excesiva luz es oscura tiniebla para la mente, porque es como la luz del sol que no deja que brillen otras luces en su presencia (…) Así la fe oprime la luz del entendimiento, que de por sí sólo es capaz de la ciencia natural (…)”.
“cuánto mas fe tiene uno, tanto más unido esta con Dios”. Lo dice la epístola de los Hebreos (11,6): “El que se acerca a Dios ha de creer”, o sea que vaya a Dios caminando en fe, con el entendimiento ciego y a oscuras, porque debajo de ésta tiniebla está Dios escondido».
Heb11, 6: Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle; porque aquel que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensará a aquellos que lo buscan.
Según San Juan de la Cruz, cuando se rompe el “vaso”, es decir, cuando morimos, podemos ver a Dios, la luz que había dentro de nosotros escondida en la tiniebla.
Dice así, refiriéndose a Jueces, 7, 16): “Otra imagen son las tropas de Gedeón, porque todos los soldados tenían las luces en la mano pero no las veían, por estar escondidas en la tiniebla de los vasos, pero al quebrar éstos, apareció la luz. La fe está figurada por estos vasos; al quebrarse ella, al final de la vida mortal, aparecerá la luz y la gloria de la divinidad que estaba en ella”.

San Juan de la cruz explica el siguiente verso de su poema “noche oscura”:
A oscuras y segura
Por la secreta escala disfrazada
¡Oh dichosa ventura!
A oscuras y en celada
Estando ya mi casa sosegada”.
“El alma sale por una escala muy secreta que es la viva fe, y así sale tan a escondidas (en celada), que no puede menos de ir -muy segura-. El primer verso de la estrofa dice: a oscuras y segura”.
Reflexión: La fe es la que nos guía en la oscuridad del mundo, donde nuestros ojos no pueden contemplar a Dios cara a cara, ni nuestro intelecto acceder a su inmensidad. Así que el alma guiada por la fe, con la confianza puesta en la persona amada, deja atrás (sale) todo lo que le impedía estar unida perfectamente a Dios, el amado, por una escalera, perfeccionándose poco a poco con la ayuda divina.


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