CAMINANDO AL PARAISO

Doctrina católica

San Antonio con el Niño Jesús

San Antonio de Padua

San Antonio recibe la visita del niño Jesús, quien se le sujeta con sus tiernos bracitos por el cuello, cuenta la biografía.

Introducción

Es uno de los santos más milagrosos que haya existido, haciendo innumerables milagros tanto en vida como después de su muerte, muchos de ellos son impresionantes prodigios divinos. Por tanto se le considera un gran taumaturgo.

Fue un gran teólogo con profundos conocimientos, dada su cuidada formación intelectual y fue también un gran predicador del Evangelio, no solo de palabra sino también con hechos ya que estaba inflamado de Dios y de amor en su corazón; las gentes acudían en masa para escucharle y sus palabras no llegaban a sus oídos de balde y daba abundantes frutos de conversión y salvación. A pesar de todo esto tenía un corazón muy sencillo y humilde, amó también la pobreza franciscana y la mortificación por amor a Jesucristo.

fue místico contemplativo; en su profunda oración y en el silencio de la oración tenía la dicha de ver y arrullar al niño Jesús en persona, a quien contemplaba extasiado.

Desde pequeño ya era un niño piadoso y obediente, del que incluso ya se cuenta el milagro de los gorriones:

Teniendo que ausentarse su padre por un tiempo de los sembrados, dejó al pequeño al cuidado de la semilla esparcida en los trigales para que no la comieran los gorriones, el niño obedeció pero sintió el deseo de ir a rezar a la iglesia, así que de manera sobrenatural, recogió a todos los pajaritos en un cuarto; cuando el padre regresó y vio que Fernando (san Antonio) no estaba, lo busco para llamarle la atención, entonces este se lo explicó y llevando al padre donde se encontraban los gorriones los soltó.

Canción dedicada a San Antonio – Flor de los cielos

Simbología: A san Antonio suelen representarlo con el niño Jesús, un libro y unos lirios; a veces también con un pedazo de pan. El niño porque le visitaba, el libro por sus conocimientos, los lirios son la pureza y los panes por la anécdota del milagro de la multiplicación de los panes.

Su biografía

Nació en Lisboa- Portugal, sobre el año 1195, según mayoría de autores, no se conoce la fecha de su nacimiento, fue bautizado con el nombre de Fernando y se estima que murió a la edad de 36 años, en 1231, en Padua, Italia.

Sus padres fueron Alfonso Martín o Martins  y  María Taveira. Según algunas fuentes el padre pertenecía al ejército del rey Alfonso, vivieron cerca de la catedral de Lisboa.

Era un gran teólogo y escriturista, conocedor de las Sagradas Escrituras, de los Santos Padres y, muy en especial de San Agustín, a quién consideraba su guía y maestro, pero a la vez era muy sencillo. Al entrar en la Orden de menores franciscanos, pasándose de los canónigos regulares de San Agustín, a los que antes pertenecía, ocultó sus estudios para que todos lo consideraran el último del convento.

Antes de ser franciscano había quedado entusiasmado con el espíritu evangélico de los primeros franciscanos llegados a Portugal, en Coímbra, donde el residía.

Habiéndose hecho ya franciscano, quiso ser mártir, y pidió ir a Marruecos, a ejemplo de unos de sus hermanos de la orden, que fueron martirizados allí por predicar el Evangelio; sin embargo una vez en el destino enfermó y no pudiendo predicar, entendió que no sería la voluntad de Dios y regresó, llegando por destinos del Señor a Italia en vez de Portugal, después de una travesía de navegación en la que el viento los desvió del camino.

Estando en Italia conoció a San Francisco, quien al darse cuenta de los  grandes conocimientos y dotes de oratoria que tenía Antonio, le encargó la predicación a las gentes y la enseñanza teológica a sus hermanos religiosos.

Por obediencia hubo de dedicarse a la enseñanza de la teología y a la predicación popular; todo lo aceptó con humildad, aunque hubiera preferido permanecer apartado, en la contemplación, oración y penitencia.

Dios le concedió muchos dones sobrenaturales, especialmente el don de hacer milagros para confirmar sus enseñanzas entre la gente que acudía en masa a oírle.

Luchó contra la herejía con su predicación y milagros que la acompañaban y atestiguaban las verdades de la fe católica.

Manifestó gran amor a la Eucaristía y fue uno de los primeros en usar la palabra transubstanciación para designar a la transformación del pan y el vino en la misa en el cuerpo y sangre de Jesucristo. Muy famoso el milagro del caballo o el mulo y la eucaristía:

Mulo en ayunas se hinca de rodillas delante de la custodia que contenía la Sagrada Forma, en señal de reverencia, e ignora el alimento.

Entre los herejes cátaros, había uno famoso que se llamaba Bonillo, el hecho sucedió en Rímini y  según la biografía de Jean Rigauld narra lo sucedido acerca del caballo pero algunos autores hablan de un mulo: Resistíase un hereje a las exhortaciones de san Antonio, negándose a admitir  la presencia real de Jesucristo en el sacramento, porque no creía que se efectuase cambio alguno en las especies eucarísticas. El piadoso fraile menor, compadeciéndose de su incredulidad y deseoso de ganar su alma, le dijo cierto día. “Si el caballo que frecuentemente montáis adorase al verdadero cuerpo de Cristo bajo la especie de pan, ¿creerías entonces en  la verdad del sacramento del Señor? El hereje prometió confesarlo de boca y desde el fondo del corazón, mientras sucediese esto bajo las condiciones fijadas por él mismo. Aceptó el santo, añadiendo, sin embargo, que, si no se cumplían las condiciones propuestas, sólo cabría atribuirlo a los pecados propios. Durante dos días, privó el hereje a su caballo de todo alimento, y al tercero, sacado el animal en público, ofreciéndole cebada, mientras al otro lado, se hallaba el bienaventurado Antonio llevando devotamente en un cáliz el Cuerpo de Cristo. Una multitud numerosísima se había congregado allí, ansiosa de saber que sucedería. Suelto el caballo, avanzó con pausa como si hubiese tenido uso de razón y, doblando respetuosamente las rodillas ante el santo, que mantenía elevada la sagrada hostia, permaneció en esta postura hasta que Antonio le cedió permiso para marcharse. Este milagro determinó al hereje a abandonar su error.

Su amor a María no lo podía disimular y hablaba de ella como Madre, Medianera de todas las gracias, Inmaculada y Asunta al cielo.

Oración que otorga indulgencias: Ave María purísima, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.

Sus milagros se cuentan por centenares. Después de su muerte se recopilaron 53 milagros para su canonización, que fueron leídos ante el Papa Gregorio IX, quien lo canonizó antes del primer año de su muerte.

El Papa Pío XII lo nombró Doctor de la Iglesia, con el apelativo de Doctor Evangélico, por el decreto Exulta Lusitania, de fecha 16 de enero de 1946.

Entremos en detalles:

Origen de sus profundos conocimientos:

Se educó en la escuela catedralicia, junto a la misma catedral, en las afueras de Lisboa. Más adelante tendría unos quince años cuando entró en el convento de San Vicente de Fora habitado por canónicos de la orden de San Agustín quienes se dedicaban intensamente al estudio y tenían una formidable biblioteca, albergaban peregrinos, atendían a los pobres, hacían labor pastoral y llevaban una vida intensa de oración. Sin embargo según se refiere en el libro la Assidua,  se dice que las frecuentes visitas de  amigos perturbaban su recogimiento por lo que se trasladó al monasterio de Santa Cruz en Coimbra.

El primer Prior de Santa Cruz, fue un santo, san Teotonio, quien se propuso convertir el monasterio en una escuela de santidad y ciencia sagrada. Para lo que contó también con el apoyo del rey Alfonso Enríquez que le facilito recursos con los que enviar algunos religiosos a estudiar fuera y a otros monasterios a copiar códices de los Santos Padres.

San Antonio, aun llamado Fernando, allí recibió una esmerada formación intelectual, que incluía artes o filosofía, ciencias naturales, medicina, derecho canónico y, sobre todo, teología y Sagrada Escritura. Sus profesores enseñaban la teología basados especialmente en los escritos de San Agustín.

Fernando había sido ordenado sacerdote ya por febrero o marzo de 1220.

San Antonio (Fernando) se encuentra con los Franciscanos:

Los franciscanos llegaron a Portugal en el año de 1217 y eran tan pobres que iban a pedir limosna frecuentemente al rico convento de Santa Cruz y, como Antonio era el hostelero, él mismo los recibía y les daba limosnas. Así fue conociéndolos y entusiasmándose con su vida pobre y evangélica.

Los mártires franciscanos:

Un día dio hospitalidad a cinco franciscanos que iban a predicar a Marruecos pero allí fueron martirizados en enero de 1220, inmediatamente sus cuerpos fueron recuperados y trasladados a Portugal a la iglesia de Santa Cruz en Coímbra, donde aún residen.

Se hace franciscano:

Fernando Martins, se encendió en deseos de ser mártir también y habló con los franciscanos  del monasterio de Olivares, que así se llamaba porque había muchos olivos, manifestándoles su deseo de vestir su hábito a condición de que lo enviaran a Marruecos a predicar para poder así morir mártir por Jesucristo. Obteniendo el permiso de su convento de Agustinos se fue a vivir con los franciscanos a la edad de 25 años en 1220, cambiando su nombre Fernando por el de Antonio. Antonio renunció así a las comodidades para vivir en la penitencia, el trabajo y la austeridad de los franciscanos que había conocido. En verano de 1220 fue enviado a Marruecos, como el deseaba pero debió  regresar por enfermedad, el Señor le tenía reservado otro plan y terminó en Italia.

Oración, recogimiento, penitencia y ayuno:

En Montepalo, con el permiso del provincial de Romaña, se fue a vivir a una ermita, en una gruta que le servía de celda, donde permaneció 15 meses. Allí, después de cumplir con su obligación comunitaria, se dedicaba tranquilamente a la oración y a la penitencia; llevaba consigo una jarra de agua y un mendrugo de pan, a veces se encontraba extenuado por las vigilias y debilitado por la abstinencia.

Demuestra sus dotes de predicador:

Algunos frailes, dice uno de sus contemporáneos, le habían creído más experto en lavar vajilla que en exponer los misterios de la Sagrada Escritura… hasta que un día le encomendaron que diera una exhortación a unos ordenandos, puesto que no había otro sacerdote dispuesto a ello en ese momento, y cuando se puso a discurrir sobre unos cuantos temas, con tanta claridad y brevedad de palabras, que todos los frailes quedaron estupefactos… desde ese acontecimiento le ordenaron el oficio de la predicación (que inicia en octubre de 1222); desempeñó aquella labor con mucho entusiasmo y le llegó a merecer el nombre de evangelista; lo mismo visitaba villas que castillos, las aldeas que los campos.

Predicador y taumaturgo (que obra milagros en vida):

Predica a todas las gentes, pueblos, ciudades, hermanos de hábitos y Herejes que abundaban en ciertos lugares, a los que trataba de convencer con debates públicos y apoyando su predicación con milagros.

Entre los herejes estaban los cátaros, que sostenían que los espíritus eran creados directamente por Dios, mientras que el mundo y lo material había sido creado por el diablo. Había otros herejes como los albigenses y valdenses. Por la eficacia de su predicación para sacar a los herejes de sus errores lo llamaron malleus haereticorum o martillo de los herejes.

Entre las principales conversiones que logró se encuentra la historia del milagro del  mulo o caballo y la eucaristía.

Los peces escuchan el sermón:

Había en Rímini una muchedumbre de herejes, que durante varios días san Antonio estuvo tratando de conducir al camino de la verdad pero se negaban a aceptar sus razonamientos o ni siquiera a escucharlo, por lo que un día se dirigió el santo, por inspiración divina, a la desembocadura del rio junto al mar y allí comenzó a predicar a los peces:

“Oíd la palabra de Dios, peces del mar y del río, ya que esos infieles herejes rehúsan escucharla”

Habiendo dicho esto acudieron a la orilla muchedumbre de peces grandes, pequeños y medianos, tantos como jamás se había visto en número en aquel mar ni río. Y todos, con la cabeza fuera del agua estaban atentos mirando el rostro de San Antonio (…)

Peces, hermanos míos: estáis muy obligados a dar gracias, según vuestra posibilidad, a vuestro Creador, que os ha dado tan noble elemento para vuestra habitación, porque tenéis a vuestro placer el agua dulce y el agua salada; os ha dado muchos refugios para esquivar las tempestades. Os ha dado, además, el elemento claro y transparente, y alimento con que sustentaros. Y Dios, vuestro creador cortés y benigno, cuando os creó, os puso el mandato de crecer y multiplicaros y os dio su bendición. Después, al sobrevivir el diluvio universal, todos los demás animales murieron; solo a vosotros os conservó sin daño. Por añadidura, os ha dado las aletas para poder ir a donde os agrada. A vosotros fue encomendado, por disposición de Dios, poner a salvo al profeta Jonás, echándolo a tierra después de tres días sano y salvo. Vosotros ofrecisteis el censo a nuestro Señor Jesucristo cuando, pobre como era, no tenía con que pagar. Después servisteis de alimento al rey eterno Jesucristo, por misterio singular, antes y después de la resurrección. Por todo ello estáis muy obligados a alabar y bendecir a Dios, que os ha hecho objeto de tantos beneficios, más que a las demás criaturas”

A estas enseñanzas de San Antonio, comenzaron los peces a abrir la boca e inclinar la cabeza, alabando a Dios con esos y otros gestos de reverencia. Entonces San Antonio, a la vista de tanta reverencia de los peces hacia Dios, su creador, lleno de alegría de espíritu, dijo en voz alta:

“Bendito sea el eterno Dios, porque los peces de las aguas le honran más que los hombres herejes y los animales irracionales escuchan su palabra mejor que los hombres infieles”

Y cuanto más predicaba san Antonio, más crecía la muchedumbre de peces, sin que ninguno se marchara del lugar que había ocupado.

Ante semejante milagro comenzó a acudir el pueblo, y vinieron también los dichos herejes; viendo éstos un milagro tan maravilloso y manifiesto, cayeron de rodillas a los pies de san Antonio con el corazón compungido, dispuestos a escuchar la predicación. Entonces, san Antonio comenzó a predicar sobre la fe católica; y lo hizo con tanta nobleza, que convirtió a todos aquellos herejes y los hizo volver a la verdadera fe de Jesucristo.

Prédica a los peces, canción inspirada en el sermón de San Antonio a los pececillos.

Apostolado en Francia

Más milagros:

San francisco se les aparece, en vida:

Refiere Tomás Celano en “Vida primera de San Francisco”, 1228-29) que estando san Antonio destinado en Francia, mientras predicaba a unos hermanos del capítulo provincial de Arlés se apareció san Francisco, cuando todavía vivía. Uno llamado Monaldo ilustre por su fama y por su vida de virtud, mirando hacia la puerta donde estaban reunidos,  vió al bienaventurado Francisco, elevado en el aire, con las manos extendidas en forma de cruz y bendiciendo a los hermanos.

En Limoges Francia, fue nombrado custodio de los frailes en 1226 y durante tres años que permaneció allí hizo muchos milagros, para confirmar la fe de los católicos y convertir a los herejes.

San Antonio y el niño Jesús:

Estando en una población, un ciudadano lo hospedó dándole un cuarto aparte, y mientras san Antonio se retiraba para el estudio, la oración y la contemplación, este hombre movido por la curiosidad miro varias veces hacia dentro del cuarto de Antonio y vio por una ventana, un niño  muy hermoso y amable, el cual tenía el santo en sus brazos, besándole muchas veces y contemplando su rostro. El hombre quedó estupefacto, preguntándose de donde habría salido tal niño. Era el niño Jesús en persona, quién reveló al santo que aquel hombre lo estaba observando, pero san Antonio prohibió a este que hablase de aquel hecho mientras el viviese. Cuando murió el santo, el afortunado testigo del prodigio, lo revelaba con lágrimas de ternura y jurando por la Biblia que estaba diciendo la verdad, después de tocar las reliquias para poder afirmar mejor la verdad del hecho.

Sobre este suceso el Papa Pío XII manifestó: Con frecuencia, mientras Antonio se hallaba solo en su retirada celda, orando, a la vez que fija dulcemente sus ojos y su espíritu en el cielo, he aquí que súbitamente el niño Jesús, despidiendo rayos de fulgísima luz, ciñendo con sus tiernecitos brazos el cuello del joven franciscano y sonriéndole dulcemente, abruma con sus infantiles caricias al santo que, destituido de sus sentidos y convertido de hombre en ángel, en ese instante, con los ángeles y el Cordero se apacienta entre los lirios. (Letras apostólicas, Exulta Lusitania felix, del Papa Pío XII del 16 de enero de 1946).

Se biloca, se le ve en dos lugares distintos a la vez:

Estando en Limoges, en la iglesia de Saint Pierre, empezó Antonio a anunciar la palabra de Dios a la gente reunida en torno suyo, pero en aquel mismo momento en su convento tenía que estar recitando una lección, que estaba bastante lejos de donde se encontraba y no le daba tiempo de llegar, así que esto fue lo que pasó: llegado el momento, estando con los presentes en la iglesia, Antonio se quedó callado, y al mismo tiempo se presentó en el convento dando su lección y desapareció cuando hubo terminado, salió entonces del silencio en la iglesia de Saint Pierre y continuó con el sermón del pueblo.

Italia

Después de la muerte de San Francisco en 1226, el Papa ordenó la construcción de una basílica en Asís en su honor, que albergaría sus restos y que se terminó de construir en 1230. En 1227 San Antonio regresó a Italia, fue elegido ministro provincial del norte de Italia.

Había en algunas regiones fuertes enfrentamientos entre facciones rivales de la nobleza y San Antonio hizo una tarea pacificadora. Predicaba con palabras sencillas para que todos las entendieran. Palabras salidas de un corazón enamorado de Dios e inflamado por las Santas Escrituras. Así procuraba llevar a los oyentes a la paz, a detestar los vicios y a la conversión.

Padua

Padua era una ciudad rica. San Antonio luchó contra la usura, las enemistades y las injusticias sociales que abundaban en aquella ciudad.

Vivió en la comunidad de Santa María Madre de Dios, donde actualmente está la basílica del santo.

Su apostolado allí duró los tres últimos años de su vida, pero fue tanto su amor a esta ciudad y el afecto de los paduanos a San Antonio que ha quedado marcado para la historia, llamándole san Antonio de Padua.

Allí realizó también grandes milagros. Resumiendo algunos, curó a una niña con epilepsia y una especie de parálisis que hacía que se arrastrara; pegó un pie amputado; estando en Padua, resucitó a un niño muerto en Lisboa (donde se presentó por bilocación); convirtió a unos ladrones, los que muy arrepentidos se confesaron con el y este les mandó que no volvieran a sus antiguos crímenes,  predijo a los que reincidieran suplicios extraordinarios y a los que no los cometieran más, los goces de la vida eterna. El viejo testigo que refirió los hechos, con lágrimas, terminando de cumplir la penitencia por el santo impuesta,  se alegraba de ver cumplida la promesa del santo, y, después de una vida miserable, poder gozar de la beatitud eterna.

Predicación en Roma ante el Papa Gregorio IX:

Ya en 1230, dejó el oficio de ministro provincial. Visitó Roma con una delegación para unos asuntos de la orden y fue elegido para predicar ante el Papa y los cardenales. Había allí gentes de muchas lenguas, sin embargo por obra de Dios, todos los que estaban allí entendieron perfectamente todas sus palabras, quedando estupefactos. Después de esto siguió predicando en varios lugares y redactando sermones para las fiestas de los santos.

Cuaresma de 1231

Predicó los 40 días sin descanso y dice su primer biógrafo que a pesar de su enfermedad, el celo infatigable de las almas le hacía continuar predicando, enseñando y confesando hasta la puesta del sol, muy a menudo en ayunas.

Venían personas de todas partes,  de todas las edades y condiciones, incluso salían con luces encendidas desde la media noche para poder llegar y poder escuchar sus prédicas, reunía multitudes, se cuenta que hasta treinta mil. Le cortaban trozos de su túnica y querían tocarlo aunque fuera un borde de la misma.

De él se dice que reducía a la concordia a los enemistados; restituía la libertad a los encarcelados; hacia devolver lo robado con usura y violencia.

Movía multitudes a la confesión, tanto que no daban abasto a confesarlos ni los frailes, ni los otros sacerdotes que en no pequeño número lo acompañaban.

Última morada terrenal

Terminada la cuaresma, se fue a una población cercana. Había un bosque, que pertenecía a un noble y  un nogal ideal para levantar entre sus ramas una celda que ofrecía la quietud oportuna para la contemplación. Dicho noble al enterarse, por medio de los frailes, hizo celdas para el santo y sus dos  compañeros. Llevaba el siervo de Dios una vida angelical en esta celda donde se entregaba a la contemplación. Fue esta su última morada entre los mortales.

Sentía san Antonio que ya se acercaba el fin de su cuerpo y quiso ir a Padua,  por recomendación de  Fray Vinoto, se estableció entre los frailes de La Cella. Hecha la confesión y recibida la absolución empezó a cantar “Oh Gloriosa Señora”, cuando terminó levantó los ojos al cielo y el fraile que le sostenía le pregunto que veía y el respondió: “Veo a mi Señor”.

Cuando murió, su cuerpo era en todo como el que duerme (…) Al mismo tiempo de su muerte, estaba lejos en su habitación el Abad de Varcelli, Tomas Gallo, el siervo de Dios entró en su habitación y después de saludarlo le dijo: Señor Abad, he dejado el asnillo (cuerpo) en Padua y me dirijo con rapidez a la patria. Como el abad sufría del mal de gota, el santo, tocándolo delicadamente en la parte enferma, lo sanó al instante y desapareció. Creyendo el abad que se iba a la península Ibérica, salió de la habitación para retenerlo. No encontrándolo preguntó a los servidores, supo entonces que el santo había muerto en el mismo momento en que se le había aparecido y que había ido a la patria celestial.

A su funeral acudieron multitudes.

Muchos milagros ocurrieron también después de su muerte.

La canonización:

Al poco tiempo de su muerte pidieron abrir el  proceso de canonización y el Papa ordenó una comisión de investigación de los milagros que se contaban después de su muerte. Escogieron 53 milagros de los tantos presentados que fueron leídos ante el Papa y los cardenales reunidos en asamblea, y fue unánimemente aceptada la causa para la canonización. La canonización tuvo lugar el 30 de mayo de 1232 y las fiestas en Padua el 13 de junio.

Lengua incorrupta:

En 1263 estaba terminada la Basílica de Padua construía en su honor, donde fue trasladado su cuerpo. Al descubrir sus restos, se encontró la lengua fresca, rosada y bella, a pesar de haber estado enterrada por 32 años.

Las principales fuentes bibliográficas según el documento del Padre Ignacio Reinares, son las vidas de San Antonio escritas por autores franciscanos del siglo XIII o comienzos del XIV.

Tenemos Vita prima (vida primera), llamada Assidua, porque comienza a narrar su vida y milagros bajo la asidua petición de sus hermanos y encargo de sus superiores, fue escrita a los pocos meses de morir san Antonio. Luego están, entre otras, biografías como Epilogorum in gesta sanctorum (1240); Dialogus de vitis seu gestis sanctorum fratrum minorum (diálogo sobre las vidas y gestas de santos frailes menores o Diálogo de fray Crescencio; Leyenda segunda de Giuliano de Spira; Leyenda Rigaldina, Benignitas, Liber miraculorum.

Bibliografía:

-SAN ANTONIO DE PADUA, Nihil Obstat; Padre Ignacio Reinares, agustino Recoleto, Perú.

-San Antonio de Padua, vida y fuentes biográficas por Rafael Sanz Valdivieso, o.f.m (orden de los frailes menores). Franciscanos.org

– Relato de los gorriones: otras fuentes.

Oraciones

Rezo diario para San Antonio

Te saludo San Antonio y me regocijo en los favores que nuestro Señor libremente te ha otorgado. Te recuerdo en especial tu momento de dicha cuando el Divino Niño Jesús condescendió abrazarte con ternura. ¡Oh, que gran felicidad y alegría llenaría tu corazón en esa ocasión! Por esta especial prerrogativa y por la alegría de tu beatifica visión, que ahora le tienes a El cara a cara, te ruego, te suplico y te imploro Oh querido San Antonio, que me ayudes en mis aflicciones, problemas y ansiedades, particularmente concerniente a (aquí menciona tu problema, tu petición). Oh, deja que tu corazón se conmueva para interceder por mí, para escuchar y responderme. Dile al Señor de los deseos y necesidades de tu devoto (a) cliente. Una palabra, una mirada de tu corazón que tanto ama el Niño Jesús, coronara mi éxito y me llenara de alegría y de gratitud. Amén.

San Antonio a quien el Niño Jesús amo y honró, concédeme lo que te pido.
San Antonio, poderoso en palabra y acción, concédeme lo que te pido.
San Antonio, siempre dispuesto a ayudar a los que te invocan, concédeme mi petición. Amén.

V. Ruega por nosotros San Antonio.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN. Oh Dios, que te dignaste escoger a San Antonio como modelo de todas las virtudes para la bendición de toda la humanidad, y has convertido a muchas almas a través de sus sermones y buen ejemplo, concédeme que por sus méritos e intercesión pueda real y verdaderamente convertirme, renunciar al pecado y a todo deseo de pecar, y hacerme cada vez más y más del agrado de Dios por la practica de la verdadera virtud. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Rezo infalible a San Antonio

Oh bendito San Antonio, él más gentil de todos los santos, tu amor por Dios y tu caridad por sus criaturas te hicieron merecedor, cuando estabas aquí en la tierra, de poseer poderes milagrosos. Los milagros esperaban tu palabra, que tu estabas siempre dispuesto a hablar por aquellos con problemas o ansiedades. Animado por este pensamiento, te imploro obtengas para mí… (menciona tu petición). La respuesta a mi rezo puede que requiera un milagro, pero aun así tú eres el santo de los milagros.

Oh gentil y querido santo, cuyo corazón siempre esta lleno de compasión humana, susurra mi petición a los oídos del dulce Niño Jesús, a quien le gustaba estar entre en tus brazos, y por siempre tendrás la gratitud de mi corazón.

Rezar 13 padrenuestros, avemarías y glorias.

Mas oraciones : https://www.devocionario.com/santos/padua_1.html


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