CAMINANDO AL PARAISO

Doctrina católica


Testigos de Jesucristo y su doctrina

Testimonios del Evangelio:

No temas José…la creatura que ella espera es obra de Dios, el Emanuel .. el niño de la promesa.

En los Evangelios se afirma que antes de que Jesús naciera, ya los judíos esperaban un enviado especialísimo de Dios a quien llamaban el Mesías, que Jesús dijo de sí mismo que era ese Mesías esperado.

Mesías: en hebreo es lo mismo que en griego Cristo y en español Ungido. En los libros sagrados de los judíos se llamaba Ungidos a los reyes, a los sacerdotes y a los profetas. Hoy en día (la Iglesia Católica) sólo llamamos así a los sacerdotes, de quienes se dice que son los ungidos del Señor, porque en su ordenación se les unge las manos con aceite bendecido.

-Al llegar los magos a Jerusalén, pregunta Herodes a los sacerdotes letrados “donde debía nacer el Cristo”.

-Del testimonio de Juan el bautista:

Juan 1 23: Juan el bautista, dijo de sí: “Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor” (Como dijo el profeta Isaías).

Juan 1, 29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: “Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es de quien yo dije: Después de mí viene uno que es superior a mí, porque existía antes que yo (…) Yo lo he visto y doy testimonio de que éste es el hijo de Dios.

Juan bautista, prepara los caminos del Señor, es el precursor de Cristo y el último profeta del Antiguo testamento. Anunciado por el profeta Isaías (Isaías 40-3: «Voz que clama en el desierto»).

Predestinado antes de nacer y lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno; predicaba un bautismo de conversión.

Lectura recomendada: Lucas 1, 5-25. Lucas 1,57 – 80. Lucas 3, 1-18

-El Padre Celestial da testimonio de Jesús:

Lucas 3, 21-22: Después de bautizar Juan a su pueblo  y a Jesús, aconteció que, mientras Jesús estaba orando, se abrió el cielo, descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como una paloma, y se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”.

La gente también daba testimonio de Jesús, el mesías:

Juan 10. 40-41: Jesús “Fue nuevamente al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado al principio bautizando, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún milagro, pero todo lo que dijo de éste era verdad”. Y muchos creyeron en él.

-Hasta los demonios testificaban de él:

Lucas 5, 40-41: (…) Jesús imponía las manos sobre cada uno de ellos y los curaba. De muchos salían también los demonios, gritando: “Tú eres el hijo de Dios”. Pero los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el mesías.

Jesucristo testifica de sí mismo, legado de Dios.

Jesucristo afirma de sí mismo que es el legado de Dios esperado por los judíos. (Legado significa enviado o representante).

-Al decir la Samaritana a Jesús: “Sé que ha de venir el Mesías”, le responde el Maestro: “Soy yo, el que habla contigo”. Juan 4, 26.

-Interpelado Jesucristo en el tribunal supremo de los judíos por el presidente mismo, con aquellas solemnes y graves palabras: “Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Ungido, Hijo de Dios. Jesús responde: “Lo soy”. S. Marc. 16, 16.

Juan 12, 44-45: “El que cree en mí no cree en mí (solamente), sino en aquel que me envió; y el que me  ve a mí ve al que me ha enviado”.

Juan 10, 30: “Yo y el Padre somos una sola cosa”.

Jesucristo afirma de sí mismo que viene a hablar a los hombres de parte de Dios:

Juan 12, 49-50 Dice Jesús: porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me ha enviado me ha ordenado lo que tengo que decir y enseñar, y yo sé que su mandato es vida eterna.

Juan 8,26 – 27 Dijo Jesús: “(…) El que me  envió es veraz (dice verdad), y yo digo lo que a él le oí”. Ellos no entendieron que les hablaba del Padre.

Juan 7, 16 Jesús les respondió: “esta doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. El que quiera hacer la voluntad de Dios conocerá si mi doctrina es de Dios o si hablo por mi cuenta. El que habla por su propia cuenta busca su propio honor (…)”.

Juan 8, 42: “Si Dios fuera vuestro Padre me amarías, porque yo vengo de parte de Dios y aquí me tenéis; no he venido por mi propia cuenta, sino que me ha enviado él.

Jesucristo hace milagros como prueba de su legación divina:

Milagro: es un efecto perceptible por los sentidos, que no puede ser producido por las fuerzas de la naturaleza sensible, sino por sólo Dios, o por un ser suprasensible (alma humana separada del cuerpo, ángel) con aprobación de Dios.

Resurrección de Lázaro:

S. Juan 11, 41 -44: Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo bien sabía que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Y dicho esto, gritó muy fuerte: “¡Lázaro, sal  fuera!” Y el muerto salió atado de pies y manos con vendas, y envuelta la cara en un sudario. Jesús les dijo: “desatadlo y dejadlo andar”.

Juan 11, 47-48: Los sumos sacerdotes y los fariseos decían: “¿Qué haremos? Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos, creerán en el todos (…)

Resurrección de Lázaro.

Jesús los curaba a todos:

Mateo 12, 15. (…) lo siguieron muchos y los curó a todos…

Mateo 9, 35-36: Jesús recorría ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Y al ver a la gente, se compadecía de ella, porque estaban cansados y decaídos como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “la mies es mucha y los obreros pocos. Pedid al dueño de la mies que mande obreros a su mies”.

Juan 4, 23-25: Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria. Le traían a todos los que se sentían mal, aquejados de diversas enfermedades y sufrimientos, endemoniados, lunáticos, y paralíticos, y los curaba. Y lo siguieron grandes muchedumbres de Galilea, Decápolis, Jerusalén y de la Transjordania.

La incredulidad, un obstáculo para ver, la gloria de Dios:

Mateo 13,58  y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.

Cuando la resurrección de Lázaro. Juan 11,39-40 : Jesús dijo: «Quitad la piedra». Marta, la hermana del difunto, le dijo: «Señor, ya huele, pues lleva cuatro días». Jesús le respondió : «¿No te digo que, si crees, verás la gloria de Dios?».

La resurrección de Cristo:

Mateo 27, 65-66 Pilato les dijo: «tenéis guardias, id y aseguradlo como creáis» Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y montando la guardia.

Mateo 28, 1-7 Pasado el sábado, al rayar el alba, el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la loza del sepulcro y se sentó en ella. Su aspecto era como un rayo, y su vestido blanco como la nieve. Los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos. Pero el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: «No temáis; sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como dijo. Venid, ved el sitio donde estaba. Id en seguida a decir a los discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. Ya os lo he dicho.

Lucas 24 ,5 : (…) «¿Porque buscáis entre los muertos al que vive?»

Jesús se aparece después de resucitar:

Mateo 28, 16 y 17 Aparición en Galilea: Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús había señalado, y, al verlo, lo adoraron.

Nota: Muchas veces más se apareció Jesús (y comió con ellos) hasta el día de su ascensión al cielo.

El testimonio de los Apóstoles, legados de Cristo

-San Andrés (Apóstol), hablando con su hermano Pedro, le dice: hemos encontrado al Mesías.

Del testimonio de San Pablo:

Gálatas 1, 11-12: Hermanos, os aseguro que el evangelio predicado por mí no es producto humano, pues yo no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Conocéis mi conducta anterior dentro del judaísmo…»

Continúa Pablo:

1 tesalonicenses 2, 3 y sig.: En efecto, nuestra predicación no se basa en el error, en malas intenciones o en ánimo de engañar. Por el contrario, fue Dios el que nos eligió y nos confió su evangelio, y así es como hablamos. No tratamos de agradar a los hombres, sino a Dios, que sondea nuestros corazones. Nunca como sabéis y Dios es testigo de ello, fueron móviles nuestros la adulación o avaricia; nunca hemos buscado honores, ni de vosotros ni de nadie. (…) tanto os queríamos, hermanos recordad nuestros trabajos y fatigas (…) bien sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos; y así os exhortábamos y animábamos y  alentábamos a llevar una vida digna de Dios, que os llama a su reino y a su gloria.

2 corintios 4: 2
Rechazamos la desvergüenza y la hipocresía, no procedemos con astucia ni falsificamos la palabra de Dios. Decimos siempre la verdad y esta es nuestra recomendación a toda conciencia humana delante de Dios.

2 corintios 4:5
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor; nosotros somos vuestros siervos por amor de Jesús.

-Del testimonio de Pedro:

2 Pedro 1, 16 dice: «Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas hábilmente imaginadas, sino como testigos oculares de su Majestad».

-Del testimonio de Juan:

1 Juan 9, 10-11: (…) El que no cree en Dios le considera mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Este es el testimonio que Dios nos ha dado: la vida eterna, y esta vida está en su Hijo.

Los Apóstoles obran milagros para confirmar la doctrina:

San Pablo afirma de sí mismo que había dado a los de Corinto “pruebas de su apostolado con señales y prodigios y obras milagrosas” 2 Cor. 12, 12: Lo característico del verdadero apóstol se verificó ante vosotros: paciencia constante, señales, prodigios y milagros.

A la sombra de Pedro.

Hechos 5, 12-16: Milagros de los Apóstoles. Los Apóstoles hacían muchos milagros y prodigios en el pueblo; todos se reunían en el pórtico de Salomón. (…) Y el numero de hombres y mujeres que creían en el Señor aumentaba cada vez más; y hasta sacaban los enfermos a las plazas y los ponían en camillas y angarillas para que, al pasar Pedro, al menos su sombra tocase alguno de ellos. De las aldeas próximas a Jerusalén acudía también mucha gente llevando enfermos y poseídos por espíritus inmundos, y todos eran curados.

Hechos 8, 6-8: La gente escuchaba con atención a Felipe, pues habían oído hablar de los milagros que hacía y ahora los estaban viendo: de muchos posesos salían espíritus impuros dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos quedaban curados. La ciudad se llenó de alegría.

-Manual de teología dogmática, dice:

Es claro como la luz que Jesús envió a los Apóstoles a predicar la doctrina que él les había enseñado. “Como mi Padre me envió, así yo os envío a vosotros” (Juan 20,21). “Se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todo el mundo, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñad a guardar cuanto yo os mandé” (Mateo 28, 18). “Quien creyere y se bautizare, será salvo; el que no creyere se condenará” (Marcos 16,16).

«Milagros», no se dejen engañar:

Mateo 24,23-24 Señales de la segunda venida de Cristo : «Entonces si alguno os dice: El mesías está aquí o allá, no lo creáis. Surgirán falsos mesías y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios para engañar, si fuera posible, aun a los mismos elegidos.

Cuando vuelva lo hará en gloria , para juzgar a vivos y muertos. Marcos 13:26: Entonces se verá venir el Hijo del hombre entre nubes con gran poder y majestad.


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