María y el misterio de la Encarnación
Reza el Credo: Jesucristo «fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen.»
Introducción: Continuamos avanzando en los artículos del Credo. Esta vez miramos a Nuestra Señora, pura e Inmaculada Madre de Dios, y el misterio de la Encarnación.
El Verbo de Dios se hizo carne en el seno de María santísima; y en ella se cumple la profecía de Isaías (del Antiguo Testamento) donde promete una señal y dice: “Pues el mismo Dios la dará” “Una Virgen encinta dando a luz un hijo” (Isaías 7, 14).
Maternidad de María, Madre de Dios
Catecismo de la Iglesia católica (el compendio):

CiC 96. ¿Qué significa inmaculada concepción?
Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad para que fuese la Madre de su Hijo; para cumplir esta misión (ella) fue concebida inmaculada. Esto significa que, por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de Jesucristo, María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción.
CiC 94. ¿Qué significa la expresión “concebido por obra y gracia del Espíritu santo?
Que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu santo significa que la Virgen María concibió al Hijo Eterno en su seno por obra del Espíritu Santo y sin la colaboración de varón: “El Espíritu de Santo vendrá sobre ti” Lucas 1, 35, le dijo el ángel en la anunciación.
CiC 98. ¿Qué significa la concepción virginal de Jesús?
La concepción virginal de Jesús significa que éste fue concebido en el seno de la Virgen María sólo por el poder del Espíritu Santo, sin concurso de varón. Él es el Hijo del Padre celestial según la naturaleza divina, e Hijo de María según la naturaleza humana, pero es propiamente Hijo de Dios según las dos naturalezas, al haber en Él una sola Persona, la divina.
CiC 95. “…Nacido de la Virgen María…”: ¿Por qué María es verdaderamente Madre de Dios?
María es verdaderamente Madre de Dios porque es la madre de Jesús (Juan 2, 1 y Juan 19, 25). En efecto, aquel que fue concebido por obra del Espíritu Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es el Hijo eterno de Dios Padre. Es Dios mismo.
CiC 97. ¿Cómo colabora María en el plan divino de la salvación?
Por la gracia de Dios, María permaneció inmune de todo pecado personal durante toda su existencia. Ella es la “llena de gracia” (Lucas 1, 28), la “toda Santa”. Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz “al Hijo del Altísimo” (Lucas 1, 32), ella da libremente su consentimiento “por obediencia de la fe” (Romanos 1, 5). María se ofrece totalmente a la Persona y a la obra de Jesús, su Hijo, abrazando con toda su alma la voluntad divina de salvación.
Oración del Ángelus
El Ángel del Señor anunció a María
y ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo
He aquí la esclava del Señor,
hágase en mi según su palabra.
El Verbo de Dios se hizo hombre
y habitó entre nosotros para la redención del mundo.
CIC 99. ¿En qué sentido María es “siempre Virgen”?
María es siempre virgen en el sentido de que ella fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen al parir, Virgen durante el embarazo, Virgen después del parto, Virgen siempre” (San Agustín). Por tanto, cuando los Evangelios hablan de “hermanos y hermanas de Jesús” se refiere a parientes próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada Escritura.
CIC 100. ¿De qué modo la maternidad espiritual de María es universal?
María tuvo un único Hijo, Jesús, pero en Él su maternidad espiritual se extiende a todos los hombres, que Jesús vino a salvar. Obediente junto a Jesucristo, el nuevo Adán, la Virgen es la nueva Eva, la verdadera madre de los vivientes, que coopera con amor de madre al nacimiento y a la formación de todos en el orden de la gracia. Virgen y Madre, María es la figura de la Iglesia, su más perfecta realización.
Lectura del Evangelio: La madre de Jesús, madre nuestra. Juan 19, 25-27 : Estaban en pie junto a la cruz de Jesús, su madre, María de Cleofás, hermana de su madre, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo preferido, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquel momento el discípulo se la llevó con él.
Lectura recomendada: La obra de Adán y la de Jesucristo. Romanos 5, 12 – 18.
Privilegios de María
Manual de teología dogmática de Bujanda:
Después de estudiar la persona de Jesucristo, trataremos en el presente a la persona de María, estudiando los privilegios con que Dios enalteció a la que había escogido para Madre del Redentor.
La Maternidad divina; La Inmaculada Concepción; La carencia de todo pecado en María; La Virginidad de María; la Asunción de María; y el culto a María y los santos.
Lectura recomendada : Anuncio del nacimiento de Cristo. Lucas 1, 26 – 38.
La Maternidad divina:
Este es el más grande privilegio de María. Según la Escritura y la Tradición se ha de llamar a María Madre de Dios porque de ella nació Jesucristo, que es Dios. Los demás privilegios son preparatorios para esta gran dignidad, como su Concepción Inmaculada, o son consecuencia de este como su Asunción gloriosa a los cielos en cuerpo y alma.
María es Madre también de todos los hombres. Los cristianos llamamos a María Madre Nuestra. Jesús le dió por hijo a san Juan con aquellas palabras “Mujer, he ahí a tu hijo” (Juan 19, 26). En San Juan, “según sintió siempre la Iglesia, designó Jesucristo a la persona del linaje humano, sobre todo a aquellos que habían de creer en él” (León XIII, Enciclica Adiutricem populi 1895).
La Inmaculada Concepción:
María es inmaculada en su concepción; es decir, no contrajo el pecado original.
Lo expresa la Iglesia en el documento Bula -dogmática – Ineffabilis Deus, 1854. D 1641 (carta apostólica del Papa Pío XI en la que declara el dogma de la Inmaculada Concepción) “Definimos que… la doctrina que dice que la bienaventurada Virgen María, en el primer instante de su concepción…, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, está revelada por Dios, y se ha de creer por todos los fieles firme y constantemente”.
Carencia de todo pecado en María:
María estuvo libre de todo pecado.
Es doctrina de la Iglesia que María no tuvo pecado de ninguna clase, mortal ni venial. Y es también verdad que María no tuvo concupiscencia que la incitara al pecado.
La virginidad de María:
María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto.
Que María fuera virgen antes del parto, y después de él, significa dos cosas, que no pecó nunca gravemente de obra contra la castidad, ni en su matrimonio tuvo el trato lícito entre los esposos. Que fuera virgen en el parto y tras el alumbramiento significa que en el nacimiento de Jesús no sufrió en su cuerpo la lesión que como virgen naturalmente hubiera sufrido si su hijo hubiera salió de su seno no milagrosamente, como salió, sino de manera ordinaria.
Los concilios, sobre la virginidad de María y otros dogmas:
El Concilio 2º de Constantinopla llama a María “Santa, gloriosa, siempre virgen”. (D. 218).
El Concilio de Letrán del año 649 (Concilio particular) dice así en uno de sus cánones , el 3º, que fueron aprobados por el Papa San Agatón: “Si alguien, conforme a los Santos Padres, no confiesa que la Inmaculada, Santa y siempre Virgen María es propia y verdaderamente la Madre de Dios, ya que…, por gracia del Espíritu Santo concibió al mismo Dios Verbo, que fue engendrado por Dios Padre ante todos los siglos, y que lo engendró de modo incorruptible, permaneciendo intacta su virginidad también después del parto, sea anatema” (D. 256).
La negación de dichas verdades de fe se consideran manifiesta herejía; como también lo son: que Dios no sea uno en esencia y trino en personas, que Jesucristo no sea Dios, que no haya sido concebido, según la carne, en el seno de la bienaventurada siempre Virgen María por obra del Espíritu Santo y que no muriese por nuestros pecados. Paulo IV, reprende estos errores en la constitución que comienza Cum quorumdam – 7 de agosto de 1555: D. 993.
Según las Sagradas Escrituras:
Lectura del Antiguo Testamento, Profecía de Isaías:
Hallándose el rey de Jerusalén amenazado por los de Siria y Samaria, fuese a él el profeta Isaías para anunciarle que no prevalecerían los propósitos de sus enemigos. “Pide de esto una señal a Dios”, dijo Isaías al rey. “No lo haré, no quiero tentar al Señor”. Entonces replicó Isaías. “Pues el mismo Dios la dará” “Una Virgen encinta dando a luz un hijo” (Isaías 7, 14).
Estas palabras no tienen explicación sino en Cristo y María, como lo dice expresamente el evangelista San Mateo. La concepción virginal de Jesús tuvo lugar para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: “He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo” (Mateo 1, 22 y 23).
La profecía de Isaías hace referencia a una señal prodigiosa, que se trata de una persona que concibe y da a luz, siendo y permaneciendo virgen; lo contrario no sería señal prodigiosa sino cosa ordinaria. La Escritura dice que María fue virgen antes del parto y en el parto.
En el Nuevo Testamento, lecturas de San Lucas:
María era virgen antes de la anunciación; dice Lucas 1, 26 y siguientes. “fue enviado Gabriel a una virgen desposada… que se llamaba María.
Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo, sin intervención humana, consta en Lucas 1, 35. “el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te fecundará, por lo cual el Santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios”.
María tenía propósito de conservarse Virgen. Estando ya desposada con José, María responde al ángel, Lucas 1, 34: “¿Cómo sucederá esto, puesto que no tengo trato con varón?”.
La Asunción de María:

María está en el cielo en cuerpo y alma.
Nota: el manual de teología fue escrito antes de que se declarase el dogma de la Asunción, al año siguiente. Pasemos a otras fuentes y a nuestros comentarios.
El dogma de la Asunción fue documentado y proclamado por el Papa Pío XII, en la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus (1 de nov de 1950).
«La asunción es el privilegio por el cual el cuerpo virginal de María nunca experimentó la corrupción del sepulcro, sino al contrario, (a continuación cita textual el dogma) –cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste-. «(Credo- compendio de la fe católica- Obispo A. Schneider).
La Iglesia celebra la fiesta de la Asunción el día 15 de Agosto.
Respecto al Transito de la Virgen María a los cielos, en la tradición de algunos miembros de la Iglesia se dice que se quedó como dormida… el suceso se conoce como la dormición de María.
Jesucristo murió y resucitó, y luego subió a los cielos; su Madre Santísima fue llevada en cuerpo y alma a los cielos, su ser inmaculado no conoció la corrupción ni física ni espiritual .
Se habla de Asunción cuando se refiere a La Virgen María porque fue llevada por ángeles a los cielos, fue asunta; mientras que cuando se refiere a Cristo se habla de la Ascensión porque subió por Él mismo.
María Reina de la creación:
María está en los cielos más alta que todas las creaturas* como Reina y Señora de cielos y tierra; su dignidad pone de manifiesto que tiene más mérito y gracia que todas ellas. (Manual de teología de Bujanda)
Nota: *recordemos que Jesucristo no es creatura, porque es la encarnación del Verbo Eterno, Dios mismo. Lo vimos en la entrada sobre Jesucristo Hijo Único de Dios.
Ahora veamos lo que dice el Catecismo y la Constitución dogmática del Concilio Vaticano II sobre María Reina:
La Asunción de Nuestra Señora a los cielos está ligada a su coronación, cuando es glorificada.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica CiC 974 , «La Santísima Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de su Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su Cuerpo».

El catecismo cita textualmente a la Lumen Gentium (LG), constitución dogmática del Concilio Vaticano II. Allí se indica el momento en que María fue glorificada como Reina y Señora de todo lo creado:
El Catecismo (CIC 966) afirma:
«Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte» (LG 59; cf. Pío XII, Const. apo. Munificentissimus Deus, 1 noviembre 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:
«En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no desamparaste al mundo, oh Madre de Dios. Alcanzaste la fuente de la Vida porque concebiste al Dios viviente, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas» (Tropario en el día de la Dormición de la Bienaventurada Virgen María).
Escribió Pío XII (siglo XX). Encíclica Ad cœli Reginam, 11-X-1954:
“Ciertamente, en sentido pleno, propio y absoluto, solamente Jesucristo, Dios y hombre, es Rey; con todo, también María, sea como Madre de Cristo Dios, sea como asociada a la obra del divino Redentor en la lucha con los enemigos y en el triunfo obtenido sobre todos, participa Ella también de la dignidad real, aunque en modo limitado y analógico. Precisamente de esta unión con Cristo Rey deriva en Ella tan esplendorosa sublimidad, que supera la excelencia de todas la cosas creadas. De esta misma unión con Cristo nace aquel poder regio por el que Ella puede dispensar los tesoros del Reino del divino Redentor; en fin, en la misma unión con Cristo tiene origen la eficacia inagotable de su materna intercesión con su Hijo y con el Padre».
Cada 22 de agosto la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa María Reina.
Culto a María y a los santos.
El tema del culto a María y a los santos hace parte del artículo del credo sobre la comunión de los santos. Hablaremos de ello con más detalle en la entrada del blog sobre María Madre e intercesora de la humanidad y la comunión de los santos.
El fundamento de la invocación a la Santísima Virgen María nos lo recuerda Pío XII en la Encíclica que acabamos de mencionar: «(…) en la misma unión con Cristo tiene origen la eficacia inagotable de su materna intercesión con su Hijo y con el Padre». Así como en el Evangelio figura de manifiesto su intercesión maternal en favor de los hombres en el pasaje de las bodas de Caná.

Lectura recomendada: Juan 2, 1-10.
Manual de teología, de Bujanda:
» Tal es la obra de Jesús para con los hombres: satisfacer con su sangre por sus pecados, redimirlos, merecerles toda clase de gracias para la vida eterna, salvarlos. De ahí que sea llamado el Redentor y Salvador de los hombres».
Jesucristo es la causa de que se nos den toda clase de dones sobrenaturales, que de alguna manera nos llevan a la vida eterna. «Yo soy la vid» » (…) sin mí nada podéis hacer» (Juan 15,5).
Todas las gracias nos vienen por Jesucristo, y Jesucristo nos es dado a través de María.
Es doctrina corriente, entre los teólogos que María es intercesora universal para que se nos concedan todas las gracias. En todo caso es mediadora mas eficaz, que cualquiera de los santos, que nos ayuda a conseguir esas gracias de manera más rápida, fácil y segura que si no acudiésemos a ella.

Según el Concilio de Trento, Invocar a María y a los santos y pedirles su ayuda para conseguir beneficios del Señor es útil y piadoso. (Ses. 25, de la Invocación a los santos. D 984): «Que es bueno y útil invocar ( a los santos) y acudir a su valimiento para impetrar beneficios de Dios por su Hijo Jesucristo Nuestro Señor».
Nota:
Aun no se ha proclamado el dogma de María como mediadora universal de todas las gracias; gracias o beneficios que obtenemos por los méritos de Cristo.
Lectura del Evangelio.
Anuncio del nacimiento de Cristo , lectura del Evangelio
Lucas 1, 26-38: A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen, prometida de un hombre descendiente de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró donde ella estaba, y le dijo: «Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo». Ante estas palabras, María se turbó y se preguntaba qué significaría tal saludo. El ángel le dijo: «No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande y se le llamará Hijo del altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al ángel: «¿como será esto, pues no tengo relaciones?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nacerá será santo y se llamará Hijo de Dios. Mira, tu parienta Isabel (…) porque no hay nada imposible para Dios«. María dijo: » Aquí esta la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel la dejó.
Reflexión:
La oración del ave María
Dios te salve María
llena eres de gracia, el Señor es contigo;
bendita tu eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios
ruega por nosotros los pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.
El Ave María recuerda o repite el saludo del arcángel Gabriel y el saludo de su prima Isabel a la Virgen María: Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. La segunda parte de la oración es una súplica (invocación) a la Santísima Madre del Señor para que ore por nosotros, ella que está, en cuerpo y alma, en el cielo toda gloriosa: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.
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